lunes, diciembre 12, 2005

Imprimir desde la tele: ¿para qué?

Seiko Epson y Canon están desarrollando impresoras para la televisión. Es una noticia que me llama poderosamente la atención.

Lógicamente, no se trata de imprimir la cara de tu presentador favorito, ni un capítulo de "Los Serrano". La apuesta de estas dos empresas parece centrarse en que con el desarrollo de la televisión digital, este aparato puede convertirse en sustititutivo del ordenador para algunas tareas (compra de billetes de avión, por ejemplo). También se sugiere la utilidad de imprimir las programaciones de los diferentes canales.

No me parece una gran idea. Con el creciente desarrollo de los servicios en red (vía ordenador, PC, portátil, agenda electrónica o TV) lo de imprimir es cada vez menos necesario. De hecho, yo decidí prescindir de la impresora en casa desde el momento que constaté que se me secaba la tinta con demasiada frecuencia por falta de uso, lo que me obligaba a cambiar los cartuchos y/o limpiar cabezales con asiduidad con el consiguiente incremento brutal del coste por impresión.

Si hay un futuro en los servicios de Internet vía TV, me atrevo a vaticinar que la capacidad para imprimir no será relevante en absoluto. Y una impresora para la tele sólo tendrá sentido en el caso de que el usuario decida que la tele es su ordenador para todo (procesador de textos incluido), en cuyo caso me atrevo también a pronosticar que vendrán teles con puertos USB y que serán, simple y llanamente, ordenadores con una pantalla de gran calidad de imagen y sintonizador de TV.

De todo esto me he enterado vía Dealer World

2 comentarios:

Carlos Alvarez dijo...

Totalmente de acuerdo, alguna vez he comprado billetes de avión por internet, y para recogerlo basta simplemente con enseñar el DNI en el mostrador del aeropuerto.
Y lo mismo con la reserva de entradas, lo más cómodo es recogerlas enseñando el DNI o la tarjeta de crédito. ¿Para qué gastar papel?

Wonka dijo...

Sí, tiene pinta de ser una más de esas "killer applications" tras las que corren las empresas de nuevas tecnologías, y que nunca aparecen.