martes, febrero 28, 2006

El Economista: ¿un revulsivo en la prensa económica?

Por fin ha salido a la calle el primer número de El Economista (a la hora de escribir este post la versión online no está disponible). De momento no he hecho más que echarle un vistazo. Tiene buena pinta, un diseño agradable y cómodo y ¡viene grapado! Una entrevista con Pedro Solbes es el plato fuerte del día.

Espero que tengan suerte. Lo cierto es que meter una cuarta cabecera en el entorno de los diarios económicos es una apuesta audaz. Puede ser un revulsivo y darle la vuelta a un sector que lleva muchos años anclado en los mismos moldes.

No estoy convencido, sin embargo, de que la "apuesta fundacional" de un periódico económico para todos los gustos llegue a funcionar. Creo que es realmente difícil elaborar un periódico que guste por igual a los empresarios y economistas por un lado y a los aprendices y curiosos por otro. Los profesionales de la economía y empresas buscan noticias de actualidad y reportajes y entrevistas de alto nivel técnico que difícilmente serán entendidos por los que simplemente andan curioseando por la información económica. Imagino que con el tiempo "El Economista" se decantará por uno de los dos grupos de públicos.

En todo caso, me alegro de que haya salido el primer número a la calle y les deseo éxito.

lunes, febrero 27, 2006

¡A hacer puñetas con la eficacia publicitaria!

Absolutamente todos los expertos en marketing y comunicación con los que he tenido la oportunidad de hablar o compartir opiniones (vía blogs) coinciden en que las tecnologías de Internet permite mejorar la eficacia publicitaria, ya que se pueden dirigir los mensajes publicitarios hacia públicos más concretos, previamente interesados en un tema.

Esto se pone particularmente de manifiesto con los sistemas de publicidad contextual, tipo Google AdSense. Cierto que ya han aparecido métodos para alterar el valor de esas campañas publicitarias con empresas que hacen fraude en la publicidad contextual con métodos más o menos desarrollados (por ejemplo, hacer click de manera indiscriminada en los anuncios de la competencia para fundirles el presupuesto).

Pero aún así, la publicidad contextual tiene mucho sentido. El anunciante sólo paga por los clicks hacia su página web y muchos de ellos son de gente genuinamente interesada en el producto o servicio. Esto funciona, por ejemplo, si yo soy un gran aficionado a la pesca, entro en un sitio web o blog de pesca y me encuentro con anuncios de empresas que venden aparejos de pesca. El producto me interesa y, obviamente, tiene sentido que entre en los anuncios.

Sin embargo hace poco me he encontrado con un curioso fenómeno. Buscando una mampara de ducha he probado suerte con la dirección http://www.mamparas.com. Y me he encontrado con una empresa de parking de dominios (Sedoparking), cuyo trabajo consiste en llenar de publicidad contextual páginas sin contenido real. Por una parte venden la publicidad y por otra también tienen a la venta los propios dominios.

Imagino que el coste de mantener este negocio es poco menos que irrisorio, pero no alcanzo a comprender cómo pueden obtener ingresos. Si estoy buscando una mampara en Madrid, difícilmente voy a entrar en la siguiente página (uno de los anuncios que hoy sale en www.mamparas.com):

Polyjohn Banheiro Químico
Sanitário Químico, 100% Polietileno Fácil montagem, leve e resistente.
www.polyjohnsa.com.br

Vamos, que si ya tengo problemas para que me traigan la mampara a casa en la España peninsular, no quiero ni pensar lo que tardará en llegar desde Rio de Janeiro.

A mí me parece que este sistema manda a hacer puñetas la tan cacareada eficacia publicitaria en Internet.

viernes, febrero 17, 2006

¿Publicidad encubierta en las novelas o exceso de celo en el detalle?

Lo mejor de tener que realizar un largo trayecto en metro para ir a trabajar es que se puede leer. Así que últimamente leo bastante, a un ritmo de un libro por semana aproximadamente. La segunda ventaja del metro es que estoy forzado a caminar algo, por lo que muevo el esqueleto y los anquilosados músculos.

Ahora estoy terminando un libro de John Grisham titulado "El Intermediario". Es un libro entrenido. No me atrevo a calificarlo de bueno, pero tiene ese ritmo facilón y ameno que te engancha y te invita a seguir leyendo. Como no es muy profundo ni muy complejo es una lectura más que adecuada para las 7:30 de la mañana en un vagón atestado.

En general, en todos los best seller y aspirantes a best seller el autor suele incluir muchos detalles para demostrar al mundo que se ha documentado de verdad y, sospecho, para rellenar unas cuantas páginas más y contentar al editor sin tener que desarrollar un argumento más complejo.

"El Intermediario" no escapa a esta regla. Se ofrecen detalles nimios sobre las calles de Bolonia, sobre lo que comen los protagonistas, sobre los trayectos de tren, etcétera.

Pero me ha llamado la atención que en dos pasajes donde se habla de ordenadores se menciona específicamente que son equipos de una marca concreta. No tengo nada contra los equipos de esa marca, que conste (juraré y perjuraré que los de IBM / Lenovo son mejores, pero no tengo nada contra los ordenadores de la competencia). Lo que me ha llamado la atención que se mencione la marca cuando es absolutamente innecesario en la línea argumental.

¿Se trata de exceso de celo en el detalle o es que el señor Grisham tiene algún acuerdo con empresas cuyas marcas se mencionan en el libro al igual que los deportistas los tienen con marcas de ropa, fabricantes de relojes o fabricantes de maquinillas de afeitar?

Curioso.

lunes, febrero 13, 2006

Ordenadores del futuro

¿Se manejarán así los ordenadores del futuro?

Experimentos con pantallas táctiles

Es muy del estilo de Minority Report.

Me atrevo a vaticinar que, en un futuro previsible, sólo algunas aplicaciones se manejarán así (lo de la gestión del álbum de fotos me ha gustado). Sin embargo, para la mayoría de las cosas que hacemos seguiremos usando teclado y ratón. Sobre todo para las aplicaciones que requieran escritura ya que considero que es mucho más rápido y cómodo escribir con un teclado que con un bolígrafo en un tablet PC, por ejemplo.

¡Cuidado! Hay zombis al acecho tras el nombre de los periódicos

Había oído hablar de los blogs zombis, creados únicamente para incluir publicidad y generar enlaces, de forma que hagan aparecer otras páginas en los buscadores. Los contenidos de estos blogs están gestionados de forma autmática, mediante programas que captan contenidos de la red, sin que nadie se encargue de escribirlos, supervisarlos o editarlos.

Ahora me encuentro con una curiosa forma de página web zombi. Si vas a leer uno de tus periódicos online, por ejemplo El Mundo, El País o La Razón, puede ocurrirte que te descuides al escribir la URL y te baile una letra. Lo normal en ese caso es que te salga el típico mensaje de "servidor no encontrado" o algo similar. Pero si resulta que las que cambias son justo las dos últimas, ¡zás!, te salta un zombi publicitario a la yugular:

http://www.elmunod.es
http://www.elpasi.es
http://www.larazno.es

¿Curioso, verdad? Lo cierto es que no sé muy bien qué sentido tiene este ardid publicitario. Cierto que el coste de mantenimiento debe ser poco menos que irrisorio, pero no se me ocurre motivo alguno por el que ningún usuario que esté intentando entrar en un periódico para leer las noticias se detenga medio segundo a ojear la publicidad que se incluye en estos zombis y mucho menos para hacer click en alguno de los enlaces (acción que, según creo, es la que genera ingresos en los sistemas publicitarios actuales, que se basan en el "pay per click").

No soy un experto en publicidad. Pero no me parece un sistema eficaz.

miércoles, febrero 08, 2006

Cinco hábitos raros (meme)

Me invita Wonka al meme de los cinco hábitos raros. Y me alegra, puesto que te inviten a esta cosillas implica que sí, que te has metido en la blogocosa aunque sea de soslayo.

Estas son las reglas:

El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título “5 extraños hábitos tuyos”, y las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo “Has sido elegido” y decidles que lean el vuestro.

No sé si encontraré 5 candidatos para endosarles el encargo, pero sí que puedo encontrar cinco costumbres mías para escribir este texto.

1) Deletreo mi apellido siempre de la misma forma (GE, ERRE, A, DE de Dinamarca, O, ELE, PE de Portugal, HACHE). Lo hago así, enfatizando la D y la P, porque sé que en la D y en la P es donde se producen más problemas y surgen cosas como GRABOLDH o, más normalmente, GRANDOLF. No sé de dónde cuernos se saca la gente que hay una N en mi apellido, pero es muy común. Me saca de quicio, por cierto, el típico listo que, cuando voy por la L, exclama emocionado: ¡EFE!. ¡Que no, hombre!, que si estoy deletreando el apellido, cosa que hago tres o cuatro veces diarias, es porque no se escribe como suena. Así que te esperas a que termine, por favor.

2) La cocina es mi feudo. Si mi mujer osa entrar a cocinar algo, sólamente porque a mí no me dé tiempo, más le vale dejar las cosas en su sitio. También es mi refugio. En los momentos de estrés, con los niños gritando, el mayor que no se ducha, el pequeño tiene caca y todos esos líos, yo me hago el responsable y digo ¡voy a hacer la cena!. Disfruto así de unos minutos de ajetreado relax en los que el único ruido es el borbotear de la marmita.

3) Cuando arranco el coche primero giro la llave y luego me pongo el cinturón de seguridad. Como el coche tiene una campanita que suena seis veces cuando arrancas sin el cinturón, compito con la campanita a ver si consigo engancharlo antes de que suene por sexta vez. Normalmente lo consigo en la quinta y ocasionalmente en la cuarta.

4) Soy más madrugador que trasnochador. Me encanta levantarme pronto los domingos (sí, los domingos) y hacer algo antes de las 9:00 de la mañana. Por ejemplo, un paseo en bicicleta. Si me levanto tarde los fines de semana me da la sensación de que los pierdo.

5) Suelo estar leyendo varios libros a la vez. Normalmente dos, uno por la noche (ensayo, historia) y otro en el metro (novela). A veces tengo 4 ó 5 libros empezados. No me importa dejarlos sin terminar cuando me aburren. Adicionalmente, siempre tengo algún libro de ajedrez en mi mesilla de noche. Cuando me quiero dormir pronto, cojo un libro de ajedrez, ojeo un par de diagramas y ¡zas! ya estoy dormido. No conozco mejor somnífero.

Y ya veré a quién le paso la pelota de esto, que lo tengo que pensar.

sábado, febrero 04, 2006

Crisis de las viñetas: reacción desproporcionada

La crisis de las viñetas ha puesto sobre la mesa de debate la cuestión de los límites a la libertad de expresión.

En mi modesta opinión, las viñetas quizá no debieron publicarse, particularmente la que representaba a Mahoma con una bomba en el turbante (de evidente mal gusto y sin gracia alguna). Pero también creo que la reacción es absolutamente desproporcionada.

En primer lugar, defiendo el derecho de los medios y de las personas a la libertad de expresión. Los límites están marcados en nuestros ordenamientos jurídicos y en la mayoría de ellos la blasfemia no es delito (aunque la ofensa religiosa puede que sí).

Pero si nos ponemos en ese plan, cualquier publicación de cualquier cosa que pueda considerse una ofensa a la opinión o creencias de otros debería prohibirse. Y ahí llegamos al absurdo. No sólo la gente religiosa tiene creencias y valores. Los que no somos religiosos también tenemos creencias y, por supuesto, también tenemos una escala de valores.

De hecho, la escala de valores de los que nos declaramos ateos tiene básicamente dos fuentes: la tradición judeo-cristiana en la que hemos sido educados y la tradición liberal (no económica, sino la que se opone a la aristocrática) que puso los derechos del hombre y del ciudadano por encima incluso de cualquier tradición religiosa.

En este sentido, yo como fervoroso creyente en la igualdad de derechos de todos los seres humanos, podría pedir que se prohíba cualquier publicación que justifique el papel preponderante del hombre sobre la mujer en cualquier país del mundo, puesto que me ofende y mucho (el hecho -por ejemplo- de que en muchos países islámicos siga siendo legal la poligamia me saca de quicio, o que exista la lapidación por adulterio femenino -y no por el masculino-). También pido la prohibición de cualquier artículo que justifique la monarquía, puesto que la existencia de la monarquía atenta contra mi creencia de que todos nacemos iguales. ¿Absurdo, verdad?

Como occidental me ofenden también todas las críticas e insultos que recibe nuestra sociedad y nuestro modo de vida por parte de muchas sociedades islámicas, en las que los extremistas consideran a Occidente algo así como el demonio inventor de todos los males que les afectan (si son pobres, es culpa de Occidente, si hay guerras locales, es culpa de Occidente, si hay un terremoto, es culpa de Occidente. si el dictador local es un asesino, es culpa de Occidente, si cae derrocado el dictador local, es por una inaceptable intromisión política de Occidente).

Y si fuese ciudadano estadounidense, me ofendería mucho que se quemase una bandera norteamericana cada vez que pasa algo en cualquier parte del mundo tenga o no tenga que ver con Estados Unidos.

Si en el ejercicio de la libertad de expresión un medio de comunicación se excede y publica algo inapropiado, nuestros sistemas jurídicos y nuestras costumbres disponen de métodos para la protesta. Se puede denunciar al medio ante los tribunales si es constitutivo de delito, se le puede inundar de cartas al director. Se le puede pedir que se disculpe públicamente.

Y ahí está la chicha de este asunto. El periódico danés que encendió la mecha ya se ha disculpado, pero parece que no es suficiente. Hay que atacar las embajadas danesas, convertir a cualquier ciudadano occidental en objeto de tiro al blanco y pedir que se disculpe también el primer ministro danés. No lo ha hecho, y tiene razón. No ha sido Dinamarca la que ha cometido la ofensa, ha sido un medio de comunicación. Y tampoco tiene que disculparse la Unión Europea ni ningún político occidental.

viernes, febrero 03, 2006

El periodismo moderno

"Muchos que nos menosprecian porque escribimos las noticias antes de que ocurran los acontecimientos y que piensan que lo que hacemos no es periodismo sino profecías, luego son incapaces de ocultar su asombro cuando los hechos se desarrollan tal y como los habíamos descrito. Gran parte de los sucesos se convierten en realidad sólo porque nosotros hemos preparado la noticia de antemano. Eso es el periodismo moderno".


Serdar Bey, director de "El Diario de la Ciudad Fronteriza" en la novela "Nieve" de Orhan Pamuk