viernes, febrero 17, 2006

¿Publicidad encubierta en las novelas o exceso de celo en el detalle?

Lo mejor de tener que realizar un largo trayecto en metro para ir a trabajar es que se puede leer. Así que últimamente leo bastante, a un ritmo de un libro por semana aproximadamente. La segunda ventaja del metro es que estoy forzado a caminar algo, por lo que muevo el esqueleto y los anquilosados músculos.

Ahora estoy terminando un libro de John Grisham titulado "El Intermediario". Es un libro entrenido. No me atrevo a calificarlo de bueno, pero tiene ese ritmo facilón y ameno que te engancha y te invita a seguir leyendo. Como no es muy profundo ni muy complejo es una lectura más que adecuada para las 7:30 de la mañana en un vagón atestado.

En general, en todos los best seller y aspirantes a best seller el autor suele incluir muchos detalles para demostrar al mundo que se ha documentado de verdad y, sospecho, para rellenar unas cuantas páginas más y contentar al editor sin tener que desarrollar un argumento más complejo.

"El Intermediario" no escapa a esta regla. Se ofrecen detalles nimios sobre las calles de Bolonia, sobre lo que comen los protagonistas, sobre los trayectos de tren, etcétera.

Pero me ha llamado la atención que en dos pasajes donde se habla de ordenadores se menciona específicamente que son equipos de una marca concreta. No tengo nada contra los equipos de esa marca, que conste (juraré y perjuraré que los de IBM / Lenovo son mejores, pero no tengo nada contra los ordenadores de la competencia). Lo que me ha llamado la atención que se mencione la marca cuando es absolutamente innecesario en la línea argumental.

¿Se trata de exceso de celo en el detalle o es que el señor Grisham tiene algún acuerdo con empresas cuyas marcas se mencionan en el libro al igual que los deportistas los tienen con marcas de ropa, fabricantes de relojes o fabricantes de maquinillas de afeitar?

Curioso.

2 comentarios:

benito castro dijo...

Perspicaz observación, que podría, bajo mi punto de vista, verse desde diferentes perspectivas:

.Efectivamente como profusión en la oferta de la narración.

.Como publicidad encubierta lo que, probablemente, requeriría una investigación en el caso de que fuera, o no, legal tal referencia.

.Podría ser que el señor escritor le tenga cariño a su ordenador y lo incluya en el texto, humanizándolo en cierta medida (a la máquina).

.Podría pensarse también que dar la marca del ordenador pudiera atraer a los aficionados a la informática...

.Igualmente sería procedente creer que es un dato sin importancia, un simple añadido...

Pero de las alternativas posibles, quizá, la que más me atrae es la de la publicidad encubierta. Y en un sentido: si esto es así (y pensemos que fuera legal, es decir que estuviera sujeto a un acuerdo escritor, editorial, marca comercial) sólo puedo pensar que el mundo de la Publicidad está un tanto desesperado ante la saturación de mensajes, por lo que es capaz de colocar anuncios hasta en los papeles del water (y mira no sería éste mal soporte, ahora que pienso).

Fabián dijo...

Gracias por el comentario, Benito.

A mi no me importaría que se utilizase este método publicitario siempre y cuando fuese honesto con el lector. Es decir, que debería haber una advertencia en alguna parte del libro diciendo "esta obra ha sido patrocinada por X, Y y Z".

En todo caso no puedo asegurar que sea publicidad, aunque se asemeja mucho al "product placement".

Y tienes razón al decir que hay saturación de mensajes publicitarios y que los anunciantes ya no saben que inventarse.