miércoles, abril 05, 2006

Estocolmo: un buen ejemplo de proyecto innovador

A las empresas de tecnología nos gusta la palabra "innovación". La utilizamos de manera continua, pero muchas veces no está claro a qué nos referimos con el término.

En IBM hemos definido la innovación como algo que va más allá de los inventos tecnológicos. Por supuesto que los inventos también son innovación, pero también incluimos todos aquellos proyectos que impliquen hacer las cosas de manera diferente, cambiar los procesos de compra, de venta, de gestión, de marketing, etcétera. La innovación puede estar en el mundo empresarial, en las instituciones o en cualquier actividad que afecte a la sociedad.

Muchos de estos proyectos innovadores se quedan en el interior de las empresas. Producen beneficios en el sentido de que mejoran la gestión, abaratan costes o flexibilizan las estructuras... pero los clientes y el público en general no llegan a enterarse.

Por eso da gusto tener la posibilidad de contar un proyecto innovador que sí tiene un impacto real sobre los ciudadanos.

Me refiero al nuevo sistema de peaje que ha implantado la ciudad de Estocolmo. Un desarrollo de IBM. El concepto de peaje no es nuevo, evidentemente, pero el método sí. Los vehículos, dotados con un dispositivo llamado "trasponder", circulan bajo un arco que registra su paso y el pago del peaje se hace de forma automática (sin tarjetas de prepago, sin parar en el peaje...). Si el vehículo no tiene "trasponder", el sistema lee la matrícula y se envía un aviso al conductor, que tiene varios días para pagar.

Lo más notable del asunto es la flexibilidad que ofrece el sistema. Hay tarifas diferenciadas según los horarios, se circula gratuitamente los fines de semana, circulan gratis los vehículos de transporte público y los de servicios de emergencia. Tengo entendido que también pasan gratis los vehículos con sistemas de propulsión ecológicos. Todos estos elementos se pueden modificar en el futuro sin cambiar para nada el sistema.

El resultado es alentador: reducción de un 25% del tráfico en el centro de la ciudad. El objetivo es disminuir la polución y la congestión, así que parece que la solución está en la senda adecuada.

Y como colofón un dato relevante que demuestra que el objetivo no es recaudador: el número de multas de aparcamiento ha descendido un 29% (e intuyo que los accidentes de tráfico también habrán descendido).

La ciudad de Estocolmo tiene previsto organizar un referendum para que sean los ciudadanos quienes decidan si el proyecto se convierte en algo permanente o debe ser retirado.

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