jueves, junio 15, 2006

Se han vuelto todos locos con un 4-0. Y no, no llevamos la nación en la sangre

Normalmente eludo los temas políticos en mi blog. En parte por hastío y en parte por una politica consciente de no iniciar debates agrios y estériles que a veces se producen en las bitácoras.

Pero tras la impresionante victoria de ayer de España contra Ucrania por 4-0 en el mundial de fútbol, no he podido evitar fijarme en las declaraciones de los políticos al respecto. He aquí, simplemente, las que se reproducen en la primera página de El Mundo: (mis comentarios en negrita cursiva)

  • Partido Popular (no sé qué portavoz): "Legítimo orgullo de la nación más antigua de Europa" !!!!! Esta última afirmación requiere demostración histórica. Como historiador no estoy nada convencido de que sea cierto.
  • PSOE (José Blanco): "Triunfo de la España plural"; "La diversidad da fortaleza" ¿y aquello de "la unión hace la fuerza"...?
  • ERC (Carod Rovira): "Que gane Polonia". Ya eliminada, muestra del talento que tienen algunos para apostar a caballo ganador.
  • CIU (Mas): "Como no hay selección catalana, que gane España". Casi el comentario más equilibrado, pero con su puyita de por medio.
  • IC (Saura): "Que gane Brasil". Este ha hecho una porra, seguro.
Definitivamente se han vuelto todos locos o nos toman por imbéciles. ¡Es sólo un puñetero partido de fútbol!

Afortunadamente yo tengo en casa un buen contrapunto para analizar el valor real de las patrias, naciones, derechos históricos y demás idioteces. Tengo un hijo de cuatro años.

Y al explicarle a mi hijo de cuatro años que comenzaba el mundial de fútbol, le comenté que nosotros íbamos con España, Alemania y Argentina (hay motivos sobrados para ir con los tres).

Mi hijo me dijo que nones, que él iba con el Barcelona. Tardé un buen rato en hacerle entender que el Barça no jugaba. Y no lo entendía porque, simplemente, no tiene nada claro lo que es un país.

Ahora ya sabe que a veces vamos con los que van de rojo y a veces con los que van de blanco (y si Brasil llega a la final y juega Ronaldinho no habrá otra que ir con los de amarillo).

Y todo esto me hace concluir que no, que no nacemos con las fronteras dentro, ni llevamos la nación ni la patria en la sangre. Sólo una larga y ardua tarea de "educación" social consigue eliminar la pureza de nuestros pensamientos y sustituirla por prejuicios.

Ya decía Albert Einstein que "la única cosa que interfiere con mi aprendizaje es mi educación". Razón tenía el caballero.

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