miércoles, agosto 30, 2006

Nunca dejarán de sorprenderme

Acabo de saber que todavía existen usuarios del ordenador medieval "Spectrum".

Para el que no sepa de qué estoy hablando. El Spectrum es ese objeto de la foto que, cuando yo era niño utilizaban los más avanzados de mis compañeros de escuela conectándolo a un televisor y a una grabadora (no de CDs, una grabadora de casettes, puesto que en este soporte del Pleistoceno se almacenaban los programas).

Y no sé cómo lo hacen, pero hablan de conectar no ya discos duros, sino memorias flash a este aparatejo, además de adaptar juegos (motivo fundamental de su aficción).

Desde luego, los frikis, teckis, nerdys y geeks nunca dejarán de sorprenderme.

martes, agosto 29, 2006

¿La prensa se muere o la matan?

Es un tema recurrente. La prensa escrita se muere. Cuando yo estudiaba periodismo (hace ya casi 15 años) nos decía un profesor que nuestra generación vería desaparecer la prensa escrita.

Cada vez es más cierto y hay varios enlaces hoy por la red que apuntan en este sentido.

En Periodistas 21, Juan Valera nos ofrece un somero pero acertado análisis sobre el futuro de la prensa escrita: El fin de la era de la prensa.

Ese artículo nos dirige a dos interesantes textos de The Economist sobre el tema: Who killed the newspaper? y More media, less news.

Hay muchos factores que inciden en la larga crisis de la prensa escrita, siendo la competencia de Internet el factor más destacable. Pero como bien dice un comentarista al artículo de Juan Valera, lo que mata a la prensa es la falta de credibilidad. ¿Cómo va a seguir la gente leyendo periódicos que no ofrecen información contrastada, que dan datos erróneos, citan mal a las fuentes, etc.?

Si la prensa escrita no se muere sola, siempre habrá gente dispuesta a matarla. Vean, si no me creen, este texto Antológico publicado en Malaprensa.

Así no van a levantar cabeza.

martes, agosto 22, 2006

Esas cosillas de Córdoba (Argentina) que le llaman la atención a un español

Pues sí, ya hemos vuelto de las vacaciones. Casi un mes en Argentina, principalmente en Córdoba, visitando familiares, descansando, riendo, comiendo, durmiendo y disfrutando de la vida. Como diría un argentino: "¡lo pasamos lindo, ché!".

Lo bueno de viajar es que le permite a uno apreciar la enorme belleza de la diversidad y enriquecerse personalmente. He aquí algunos ejemplos de un mundo diverso -de Córdoba, fundamentalmente- que que llaman la atención a un español.

  • El trolebús. Comúnmente conocido como "el trole". Hay varias líneas funcionando en Córdoba. En las puertas tienen carteles escritos en ruso (imagino que ponen cosas como que tengan cuidado al entrar o salir). El motivo es que fueron comprados a los rusos, claro está. Siempre son conducidos por mujeres.
  • El taxi. Hay dos tipos: taxis y remises. Los primeros se paran por la calle, los segundos hay que llamarlos para que venga a buscarte. Por algún motivo, al montarse en el taxi los cordobeses no suelen decir directamente la dirección de destino, sino que explican primero por dónde quieren ir. El diálogo suele ser más o menos así:
- Cliente: "vamos al Cerro, por la avenida nosecuantos, pasando la calle tal y luego hasta la calle xxx".
- Taxista o remisero: "entonces cruzamos por ZZZ?"
- Cliente: "Sí, hasta la avenida YYY y luego por el puente"
- Taxista: "Y a la calle xxx, a qué número?"
- Cliente: "Al 4.200"
- Taxista: "Ok, a XXX al 4.200.
No es que yo quiera ser rácano en palabras, pero creo que se puede ahorrar tiempo dando la dirección desde el principio.

  • Las casas. Nada que ver con nuestras urbanizaciones de chalets adosados monocromos. Cada casa es distinta (excepto en lo que llaman "casitas de plan", que comienzan siendo iguales, pero que luego cada dueño modifica a su gusto). Hay una gran cantidad de casas a medio acabar. Como muchas las manda construir el propietario, una vez que es habitable la familia se mete dentro y con el tiempo se va ampliando o se van acabando los detalles. Muchas casas, por ejemplo, no tienen puestas las tejas, o le ponen un revestimiento provisional hasta que se junta dinero para poner el definitivo. Llama también la atención el tema de los depósitos de agua. Cada casa tiene el suyo en el tejado. Esto, por cierto, afea bastante el paisaje aéreo de la ciudad, que ya está bien cargadito de cables de electricidad, de teléfono, de la televisión y del trole.
  • Los pasos de peatones. Son sólo decorativos. Si tienes que cruzar la avenida Colón un día de tráfico, ¡allá te las compongas!
  • Calles con nombre de fecha. Hay una calle 9 de julio, otra 25 de mayo y muchas más con nombre de fechas conmemorativas de efemérides patrias. Digo yo que podrían haber ordenado las calles por orden cronológico según el calendario y sería mucho más fácil orientarse.
  • El "coso". Una palabra de uso común en el lenguaje cordobés. Es un sustantivo que se utiliza de comodín para sustituir a cualquier palabra (un pariente lo definió como "sustantivo generalicio"). Yo no sé cómo hacen para distinguir un "coso" de otro "coso", pero cuando un cordobés dice "¿dónde pusiste las llaves del auto?" y otro contesta "en el coso", el primero se dirigirá sin dudarlo al coso en cuestión y encontrará las llaves en un santiamén.
  • Las comidas. Se desayuna, se toma un tentempié a media mañana, se almuerza temprano, se merienda y se cena. Vayas a la hora que vayas a una casa, siempre caerás a la hora de la comida que sea que sirvan a esa hora. Y si nó, simpre queda el recurso de poner un mate, un té o un café, con unas galletas o un poco de queso para picar.

Bueno. Lo hemos pasado en grande y hemos disfrutado mucho de las vacaciones. Me siento bien en Argentina, como en casa.

Así que gracias y hasta pronto.