miércoles, noviembre 22, 2006

Globalización y empleo

Acabo de leer una interesantísima columna de William Pfaff en La Gaceta de los Negocios titulada "La Globalización" [el enlace ya no está disponible].

Creo que destaca algunos aspectos esenciales a la hora de entender el impacto de este fenómeno sobre el empleo. He aquí un par de extractos y mis comentarios:
"A los trabajadores de los países ricos se les prometió que acabarían beneficiándose de la globalización. En lugar de eso, se han encontrado con que sus países se hacen más ricos, al igual que las empresas y los ejecutivos, pero la gente trabajadora normal se empobrece de forma objetiva".
No estoy seguro de que esto sea cierto para todos los países desarrollados. Creo recordar que he visto este tipo de comentarios asociados a la evolución salarial en Estados Unidos. En todo caso, es una buena advertencia contra lo que yo llamaría "patriotismo empresarial". Frente a aquellos que constantemente defienden sacrificios por el bien de las empresas nacionales, y por tanto de la nación, surge la constatación de que el enriquecimiento de un país de las empresas de un país no significa necesariamente enriquecimiento de sus ciudadanos. Ni siquiera a largo plazo.

Hay pocos trabajos de fabricación o profesionales, si es que hay alguno, en los países avanzados que no puedan eventualmente ser sustituidos por otros con costes mucho más bajos en otro sitio.

Tampoco se ha apreciado del todo, hasta ahora, que la propias empresas y sus directivos están sujetos a esta lógica. ¿Por qué los fabricantes indios o indonesios de productos que los clientes corporativos americanos, europeos o japoneses venden en mercados más sofisticados no eliminan esta costosa dirección superior y asumen ellos mismos las funciones de las centrales que ahora están en Chicago, la City de Londres o Fráncfort (y de los ejecutivos que ahora pasan el tiempo en Saint Moritz)?
Un comentario brutal. Todo se puede deslocalizar. La sede corporativa también. Por lo tanto, los temores sobre el empleo no son sólo para los empleados "bluecollar", también para los "whitecollar", los profesionales especializados y los directivos.

El texto de Pfaff aboga posteriormente por un capitalismo más humanizado en el que la obtención de beneficios no sea el único objetivo empresarial, sino también la creación de empleo de calidad. Pero lo cierto es que no da muchas pistas sobre cómo conseguirlo (más allá de una nítida alabanza del keynesianismo por tener un contenido más humanista que otras doctrinas económicas).

Yo estoy convencido de que el desarrollo económico en China, la India, Rusia, Brasil, etcétera es una excelente noticia para todos.

Cierto que hay riesgos para las empresas occidentales, que tienen ante sí nuevos y temibles competidores. Y cierto que se está produciendo un proceso de deslocalización empresarial que afecta tanto al empleo como a la dirección de las empresas.

Eso nos obliga a desarrollar modelos de negocio más competitivos, innovadores, en permanente estado de cambio. Los modelos de negocio de los países más desarrollados deben estar basados en el alto valor añadido de los productos y servicios y no en bajos costes de mano de obra. Cada país, cada sociedad, debe analizar en qué puede ser más competitivo, qué áreas de conocimiento debe fomentar y cómo explotar sus posibilidades de forma más eficiente. Una apuesta decidida por la formación y el desarrollo profesional es clave, ya que no hay posibilidad de competir simplemente en costes y es forzoso encontrar y reinventar continuamente los nichos de oportunidad para las economías desarrolladas.

Pero además hay que tener en cuenta que el desarrollo en otros países tiene consecuencias a medio y largo plazo:
  • Al crecer la riqueza en esos países, crecen también los precios de los productos de consumo, los costes salariales, los precios inmobiliarios y los costes de instalación. A largo plazo (quizá demasiado largo para quienes no se puedan adaptar), las ventajas de la deslocalización se diluyen poco a poco y también en esos países tendrán que buscar sus nichos de especialización, donde son más competitivos por precio y conocimientos, para mantener los ritmos de crecimiento.
  • No son sólo proveedores de mano de obra. También son mercados. De forma creciente, su capacidad de consumo irá demandando que gran parte de su producción se quede en el país. También son países importadores de productos y servicios de calidad, lo cual representa una oportunidad para las empresas de los países desarrollados.
  • El desarrollo económico trae consigo mayor estabilidad geopolítica. Creo no estar equivocado al decir que, desde que ha empezado esta etapa de gran desarrollo económico, las posibilidades de conflicto armado con China han decrecido notablemente. La India todavía tiene pendiente resolver de forma pacífica los contenciosos con Pakistán, pero tengo la sensación de que los peligros internos de explosiones sociales en la India son bastante reducidos (es una impresión personal).
Son sólo unas notas a vuelapluma de alguien que se confiesa optimista patológico, incluso cuando hablamos de globalización.

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