lunes, abril 30, 2007

El error informático

Es muy socorrido eso del "error informático".

Esto lo ha publicado hoy El País.

"Que Francia se una para inflar mi ego"
El informativo de la cadena pública de televisión France 2, que se emite cada día en versión original subtitulada para EE UU, ha mostrado hoy una traducción inexacta y poco favorable para los intereses del candidato conservador a la presidencia francesa, Nicolas Sarkozy. Donde éste había dicho decía "Invito a los franceses a unirse a mi" los subtítulos dijeron "Invito a los franceses a inflar mi ego sobredimensionado". El malentendido es producto de una broma que se emitió, como suele suceder en estos casos, por un problema informático, según afirman sus responsables.
Eso, siempre que alguien la caga, ¡a echarle la culpa al pobrecito ordenador!

Por supuesto, al que han despedido no es al ordenador.

De profesión "canapero"

Hacía tiempo que no ocurría, pero en un evento que hemos celebrado recientemente en IBM apareció una pareja de esa rara estirpe de profesionales cuya única actividad conocida es la de comer canapés.

Son gente que se presenta en ruedas de prensa, pero no en todas, sólo en aquellas en las que se anuncia un desayuno, un cóctel o un vino español. Se identifican como periodistas de algún medio extravagante, aguantan unos minutos de charla, se lanzan a por el vino, los bocaditos o cualquier cosa que circule alrededor y luego se marchan con una amable sonrisa.

Como responsable de comunicación y dueño del evento tu primer impulso es echarlos, pero te das cuenta de que se va a montar un pollo brutal y no merece la pena. Así que les dejas hacer. Además suelen tener la habilidad de presentarse cuando ya todo está en marcha (realmente unos minutos antes de los canapés), por lo que tienes ya a todos los invitados en el sitio y no es cuestión de iniciar la bronca en la entrada. Si llegasen unos minutos antes del evento igual sí podrías reaccionar.

¿Cómo se enteran de la celebración de estos eventos cuando no han sido invitados? Probablemente las agendas de previsiones que publican las agencias tengan algo que ver.

A los dos que vinieron al último sarao los conocía ya un colega de profesión. Estuvimos comentando sobre otros casos conocidos. Por ejemplo, hace algún tiempo había alguien circulando por ahí que se presentaba como periodista de tecnologías del Grupo Prisa. Mala estrategia parece ésta, ya que nos consta que en los medios del Grupo Prisa tienen ganas de coincidir con él en algún evento y tener unas amables palabras con este señor. Si yo fuese canapero me presentaría como periodista de algún medio de menor porte.

También he recordado que hay otro raro personaje cuya profesión consiste básicamente en recoger carpetas de prensa. Suele deambular por el SIMO y otras ferias y se presenta como corresponsal de la Agencia Alemana de Noticias. Hemos hablado con dicha agencia y están hasta el gorro de que se utilice su nombre sin su permiso.

En todo caso, son gente curiosa. ¿De qué viven? No lo sé. Pero deben comer gratis casi a diario.

viernes, abril 27, 2007

Desde fuera parecen todos locos

Hay un tal Andreu Mateu al que le profeso una sana envidia. No tanto por el hecho de haber sido el primer español en cruzar el Atlántico remando, hazaña asaz fatigosa que no pretendo emular, sino por el hecho de haber sido capaz de hacer lo que le viene realmente en gana.

Hoy, Andreu sale en la entrevista de última página de La Vanguardia, sección La Contra, y aparte de contar sus batallas y sus viajes, nos regala algunas perlas sobre cómo tomarnos la vida. Me han gustado particularmente estas frases:
En la vida, cuando vivimos con ilusión y persistimos, las montañas se convierten en llanuras.

Si te distancias de esta sociedad acelerada la ves como un gran hormiguero lleno de vidas muy complejas asediadas por millones de informaciones: noticias, ruido, contaminación, publicidad, multas, colegios, hipotecas... Desde fuera parecen todos locos.
Y quizá lo estemos

miércoles, abril 25, 2007

Ser o no ser suficientemente negro

En un mundo organizado para lo que todos consideramos normal, salirse de la norma acarrea dificultades.

Uno puede salirse de la norma de forma voluntaria, vistiendo de forma diferente o viviendo una vida alternativa.

Pero también puede ocurrirte que un factor externo te obligue a vivir de un modo distinto al que tus padres, tu familia o tu entorno considera lo "normal".

El albinismo es uno de esos factores. En la blanca Europa, sin embargo, tal condición -aunque incómoda- no resulta tan grave como en otros países. El albino en Europa es, simplemente, más blanco que otros y tiene algunas deficiencias visuales.

Y, si bien un albino en Europa puede sufrir problemas de rechazo y de falta de integración social, en otras latitudes el problema es más severo. Este vídeo publicado en YouTube (*) da un repaso a las dificultades que encuentran los albinos en Sudáfrica. A la condición de ser blanco en un país negro se añaden los prejuicios y supersticiones de una sociedad donde, indudablemente, hay carencias educativas y de desarrollo social. Muchos albinos son rechazados por el padre, a quien nadie puede quitar la sospecha de que su mujer se ha acostado con un hombre blanco.

Y lo más curioso es que el albinismo es más frecuente entre la población negra que entre la población blanca (4 ó 5 veces más), por lo que el rechazo social es todavía más sangrante.

*El vídeo no se puede publicar embebido en páginas web a petición del autor, pero sí se puede enlazar.

Nota: para el que no lo sepa, tengo un hijo albino.

jueves, abril 19, 2007

Google sigue de compras: ahora un editor de presentaciones PowerPoint

No es una compra tan sonada y de tanto impacto como la de Doubleclick, pero creo que es necesario destacar una pequeña adquisición de Google: Tonic Systems.

Con esta adquisición, Google compra un editor de presentaciones online que permite subir, cambiar, proyectar y todo lo demás presentaciones de PowerPoint, aparte de crear presentaciones nuevas.

Como bien explica Nicholas Carr en Rough Type, con este movimiento Google rellena el agujero que tenía en aplicaciones ofimáticas online. Y además, puedes trabajar con documentos de Microsoft Office, y volver a guardar los documentos en formatos de Microsoft Office, sin tener aplicaciones de Microsoft en tu ordenador.

Ahora ya puedes, con Google Docs & Spreadsheets, trabajar online con documentos de texto y hojas de cálculo (a las que ayer mismo, por cierto, se les añadió la posibilidad de crear gráficos). A partir del verano podremos crear presentaciones.

No sé si es un paso más hacia la liberación: te liberas del dominio de los estándares de facto de Microsoft; o hacia la sumisión: te sometes un poco más a los dictados de Google y al hecho de tener anuncios de publicidad contextual pululando por tu pantalla cuando estás trabajando (a mí no me molestan mucho, la verdad).

Y no tengo poderes precognitivos, pero estoy bastante convencido de que Google está dando en las teclas correctas. El futuro es el de las aplicaciones online, que se actualicen solas (y sin coste para el usuario), que se pueden utilizar desde cualquier ordenador y desde cualquier país del mundo. Además, el futuro también está por el almacenamiento de documentos en redes, de forma que se puedan compartir y cuya seguridad está incrementada por el hecho de que los backups y redundancias están totalmente automatizadas (es decir, que aunque pete tu ordenador personal, tú no pierdes nada).

En este contexto toda la industria informática tiene que replantearse algunas cosas:
  • ¿Dónde está el dinero? ¿En la tecnología? ¿En la publicidad? ¿En los servicios de valor añadido? ¿En transformar cuentas gratuitas en cuentas de pago cuando tienes a los usuarios enganchados?
  • ¿Tiene sentido seguir incrementando la capacidad de los discos duros en los ordenadores personales? ¿Hasta cuándo?
  • Ese incremento de capacidad ¿será sólo para usuarios domésticos, para guardar los vídeos y películas? ¿utilizarán los usuarios profesionales equipos mucho más simples con un sistema operativo y un navegador y nada más?
  • ¿Volverán a aparecer ofertas de PC tontos (yo más bien los llamaría simplones) sin disco duro?
Este es el modelo, por ejemplo, del famoso ordenador de 100 dólares o OLPC (one laptop per child). Un pequeño ordenador sin disco duro y con Linux precargado. En mi opinión, este proyecto, que parece que ha conseguido arrancar tras haberse sumado Libia al grupo de países que ya se habían comprometido, sigue teniendo el punto débil de la falta de conectividad en los países del tercer mundo (lo que hace bastante inútil un ordenador sin disco duro), aparte de otros problemas de carácter más conceptual sobre las ayudas al tercer mundo. Pero si de verdad se desarrollan todas las aplicaciones necesarias para ser utilizadas online, la idea de ordenadores mucho más simples puede cobrar fuerza de nuevo, y no sólo para el tercer mundo.

lunes, abril 16, 2007

Silla de seguridad para niños con capacidad inmovilizadora

Esta es una entrada que quizá debería ir a no puedo creer que lo hayan inventado. De hecho están buscando un blogger y, si les gusta este texto, igual me llaman para contratarme (lamentablemente mi vida me impide escribir 60 artículos mensuales).

A lo que iba.

¿Te vas de viaje y se te ha olvidado la camisa de fuerza para sujetar al niño al asiento sillita de coche para que el niño vaya seguro?

No te preocupes, aquí tienes la solución. Sacas la sillita hinchable del bolso y ya tienes al niño seguro y quieto para el resto del día. ¡Y con airbag incorporado!

No puedo adjuntar la foto porque me sale un mensaje de no sé qué derechos de copyright y me da mucho yuyu. Pero le ruego visite la página web y observe la posición del niño, particularmente esos piececitos que no podrá mover durante varias horas.

viernes, abril 13, 2007

Un pasito más hacia el lado oscuro: curso de marketing

A veces resulta muy curiosa la posición de un periodista que acaba trabajando para el departamento de comunicación de una empresa o para una agencia. En la etapa de ingenuidad (correspondiente a los años de estudios y a los primeros puestos de becario), uno se cree aquello de que va a ser un baluarte de la libertad de expresión, defensor de los oprimidos, garante de la democracia... ¡un Robin Hood de la palabra!

Pero luego el destino, tu trayectoria, tu suerte y tu buen o mal hacer te van llevando por otros derroteros. Vamos, que en tu caso se vuelve a demostrar aquello de que "la vida es lo que te pasa cuando tenías otros planes".

Resulta que muchos periodistas no trabajan denunciando los abusos de regímenes opresores, sino que rellenan las páginas de revistas del corazón, de publicaciones sectoriales, de medios especializados en ocio, de revistas corporativas...

Hay un paso más allá. Cuando un periodista se pasa al lado oscuro de la empresa o de las agencias, con frecuencia lo hace a regañadientes (salvo que tuviese vocación empresarial de antemano). Sabe que a partir de ahora sus textos jamás ganarán un premio periodístico, pero también se da cuenta de que las posibilidades profesionales son mucho más grandes que lo que había imaginado en un principio, como demuestra la gran cantidad de gente que se dedica a esto de la comunicación.

Yo acabo de dar un paso adicional hacia el lado oscuro. Creo que el trabajo de un comunicador es mucho más completo si entiende mejor el funcionamiento real de las empresas. Parte de ese conocimiento te lo da la experiencia, claro está, pero por aquello de reforzar mis conocimientos y aprender las metodologías correctas he decidido hacer un pequeño curso de marketing.

He optado por un programa online del Instituto de Empresa. Había otras opciones. Comenté con Octavio Rojas sobre los cursos de ESIC (él imparte clases de comunicación en uno de sus másters). Es una alternativa interesante, sin duda, pero lo que tenían en oferta en estos momentos no se adecuaba a mi situación personal.

Con trabajo a tiempo completo y familia (dos hijos), la opción de la formación online es la única alternativa válida. Si tengo que ir viernes por la tarde y sábado por la mañana a un curso presencial durante seis meses acabo divorciado o en un hospital. Sin embargo, sí puedo aguantar unas semanas haciendo ejercicios en el ordenador después de la cena.

La experiencia de momento está siendo muy positiva. Me gusta el planteamiento del curso, en el que el material teórico es breve y se hacen ejercicios de forma inmediata. También me agrada el uso de diversos foros para ir comentando cosas y facilitar el trabajo en equipo.

En la parte negativa sólo un comentario: o tienes Windows e Internet Explorer o el campus virtual da errores. Firefox no sirve... ¿Algún comentario al respecto, Enrique?

domingo, abril 08, 2007

El economista camuflado

Dicen las malas lenguas que hasta un loro puede convertirse en un culto economista. Basta con que le enseñes dos palabras: oferta y demanda.

Esa es más o menos la sensación que producen la mayor parte de los libros de divulgación sobre economía que he leído. Normalmente están escritos por gente docta, de brillante trayectoria académica, que explican de maravilla por qué los mercados funcionan... o más bien explican por qué no funcionan como deberían. Simplemente, hay demasiadas barreras que impiden el buen hacer de la oferta y la demanda.

Leyendo esos libros uno saca la falsa conclusión de que hacer política económica es algo rematadamente fácil. Bastaría con ir eliminando las barreras que bloquean el mercado. Pero lo cierto es que los propios economistas saben que las cosas no son tan sencillas. Las barreras no surgen de la nada, sino de los intereses mundanos y humanos de personas y grupos que quieren, a toda costa, proteger su nivel de vida impidiendo que otros compitan en lo que consideran su terreno privado. Las barreras provienen de los intereses creados, del miedo a lo desconocido y de la necesidad de poner algunos límites al mercado para evitar, por ejemplo, que la inversión en vivienda elimine cualquier atisbo de zonas verdes en las ciudades.

El Economista Camuflado, un excelente libro de divulgación de Tim Hardford, explica estos problemas de forma muy didáctica. Y lo que es más notable, hace descender las teorías económicas a la vida cotidiana de las personas.

Uno siempre tiende a pensar que la economía es una cuestión de grandes números y que sólo nos afecta cuando esos grandes números indican subida de la inflación, aumentos de tipos de interés que nos harán pagar más por la hipoteca o aumento de la tasa de desempleo (lo que genera una nube de incertidumbre sobre nuestras cabezas). Sin embargo, Tim Hardford consigue hacernos ver cómo la teoría económica sirve también para explicar cómo decide el departamento de marketing de un supermercado los varios cientos de precios de los productos a la venta o por qué estamos dispuestos a pagar 2,5 euros por un café en Starbucks cuando se puede obtener en otro sitio desde 80 céntimos.

Leyendo este libro se aclaran cuestiones relevantes. Es una obra que explica muy bien conceptos como el de externalidad (algo paracido a "daños colaterales", pero aplicado a las acciones empresariales y económicas, por ejemplo: efectos sobre el medio ambiente), que propone alternativas a la política impositiva y que cuestiona, con propuestas relativamente audaces, los métodos de financiación y asignación de recursos en los sistemas sanitarios (tanto en los que se basan en el sistema privado -EEUU- como los que se basan en sistemas públicos -Europa-).

Quizá una de las cosas que me ha quedado más claras al leer este libro es la importancia de disociar el término "demanda" del concepto de "necesidad" o del de "lógica". O dicho de otra manera, no tiene nada que ver la lógica mundana -la que nos dice que lo suyo es comprar el mejor producto y/o el más barato- con las decisiones de compra de los ciudadanos. Si hay alguien dispuesto a pagar 2,5 euros por un café, es que existe esa demanda. Y si alguien está dispuesto a pagar 0,25 euros adicionales por 10 gramos de crema extra, es que hay una demanda para ello aunque la diferencia de precio con un café normal sea absurdamente elevada.

Los departamentos de marketing y ventas lo saben bien. Por eso han sido capaces de vender cafés a precios disparatados o de hacer creer a grandes grupos de población que un vehículo todo terreno es lo ideal para circular por una ciudad. Son ejemplos que rozan el absurdo en nuestro modo de pensar, pero que tienen su propia lógica interna dentro del sistema económico. Los fabricantes y proveedores de esos productos pueden determinar esos precios gracias a su posición dominante y a su control sobre la escasez. No es por la escasez de café, un producto abundante, sino por la escasez de metros cuadrados de cafetería en lugares estratégicos. Ni tampoco hay escasez de vehículos y medios de transporte, sino escasez de sensación de exclusividad y riqueza personal.

En fin, que El Economista Camuflado es un digno intento de llevar la teoría económica a las cosas que nos resultan más cercanas, haciendo honor al subtítulo del libro (La Economía de las Pequeñas Cosas), aunque al final acaba hablando de globalización y de China como todo el mundo --asuntos estos que de cosa pequeña tienen bastante poco--.

En conclusión: el libro es bueno, ameno, fácil de leer, formativo y relativamente barato (19,5 €).

En mi caso el libro me salió gratis ya que me lo regaló la editorial: Temas de Hoy (Grupo Planeta).

sábado, abril 07, 2007

He vuelto

Unos días fantásticos. Sin Internet, sin correo electrónico y sin que apenas suene el teléfono móvil. Paseando por la sierra, viendo el campo y, sobre todo, viendo caer la lluvia e incluso la nieve.

Sí, ha hecho un tiempo de perros, pero da igual, el descanso cerebral ha sido total. El cerebro está como nuevo, con el aceite limpio y los engranajes ajustados. Está como sin usar.

Uno vuelve cargado de energía, pensando que será capaz de nuevo de enfrentarse a la variedad de actividades simultáneas que nos depara nuestra forma de vivir. Es decir, que las vacaciones nos permitirán incrementar nuestra capacidad de trabajo en modo multitarea, algo que parece estar de moda.

Y justo ahora me encuentro con este artículo de El País en el que se cuestiona la capacidad humana para caminar y silbar al mismo tiempo...

Vaya. Va a ser que no. No se trabaja mejor haciendo siete cosas al mismo tiempo. Procuraré concentrarme en una cosa cada vez :-))