jueves, mayo 31, 2007

¡Dejad a la pobre chica en paz!

Lo más difícil, por no decir imposible, en la era de Internet es desaparecer.

Si tu nombre, tu foto, tu perfil, tu teléfono o tu dirección han estado alguna vez publicados en la Red, no tienes modo de desaparecer. No puedes asegurarte de que realmente esos datos sean eliminados de Internet.

Los que publicamos un blog voluntariamente con nuestro nombre y apellidos somos conscientes de ello. Hace tiempo que he superado las reticencias, naturales por otra parte, relacionadas con la privacidad. Yo particularmente tomo algunas precauciones, como no publicar mi dirección postal, pero sé que habrá un Fabián Gradolph en Google durante muchos años, incluso si decido un día borrar mi blog y no seguir publicando.

El problema está con la gente que realmente no quiere estar y la obligan.

Está circulando por Internet, en medios de comunicación tradicionales y en blogs, el nombre y fotografías diversas de una saltadora de pértiga y estudiante norteamericana que no quiere ser famosa. Hasta tiene un club de fans y mucha gente está usando fotos suyas como fondo de pantalla.

Me llama la atención que muchos blogueros a los que considero gente cabal se estén haciendo eco de la historia publicando su nombre y su foto.

También me llama la atención que los principales medios de comunicación tradicionales y serios hayan publicado la historia, con el nombre de la chica y con fotos suyas.

Conscientemente no he puesto el nombre de la muchacha en este texto, no he incluído ninguna fotografía y no estoy poniendo ningún enlace a las historias que se están escribiendo sobre ella. ¿Por qué?
  • Porque esta chica no es realmente un personaje público. No es una atleta de élite cuyas acciones puedan considerarse realmente noticia y sus mayores méritos son algunas medallas en competiciones nacionales de Estados Unidos.
  • Porque creo que tiene derecho a que la dejemos tranquila y no sigamos alimentando su historia. No seremos capaces de hacerla desaparecer de la red, pero al menos no hagamos que la bola siga creciendo.
Creo que es una cuestión de ética elemental. ¡Dejad a la pobre chica en paz!

2 comentarios:

DidE dijo...

Totalmente de acuerdo con lo comentas, fue lo que pensé cuando empecé a ver tantos posts sobre ella esta mañana en mi reader.

Arantxa dijo...

Es cierto... pero casi te diría que no es algo nuevo con los mass media. Ha habido otros casos en medios tradicionales (especialmente televisión) en los que personajes "anónimos" han visto alterada su intimidad. Eso sí, quizá internet vuelve a demostrar su efecto multiplicador...