jueves, febrero 07, 2008

Julio César: el comunicador

He terminado recientemente la lectura de "Comentario de la Guerra de las Galias y la Guerra Civil" de Cayo Julio César.

El libro sólo es recomendable si eres un auténtico forofo de la historia, como es mi caso. Para los demás recomiendo como mucho ojearlo, ya que con frecuencia se hace muy pesada la lectura (y eso que César tenía fama de ser uno de los autores fáciles en las clases de latín). El constante cruce de nombres de personas, lugares, tribus galas y germánicas y terminología bélica un pelín pasada de moda -no hay armas automáticas ni aviones de combate- hacen que la lectura sea bastante difícil.

Pero no quiero hacer un comentario literario ni histórico, sino desde el punto de vista de la comunicación.

Se trata, sin duda alguna, de un libro propagandístico. Julio César escribe las memorias de sus campañas con el objetivo evidente de quedar como el rey del mambo.

Y, sin embargo, muestra unas dotes de comunicador sutil nada desdeñables. Lo primero es la técnica evidente, pero efectiva, de hablar de sí mismo en tercera persona. Eso le permite mantener una distancia entre su personaje (él mismo) y sus lectores que le otorga mucha más credibilidad a la historia. En un caso, por ejemplo, cuenta como él mismo tuvo que alcanzar a nado una galera tras una escaramuza en Alejandría en la que sus tropas se llevaron la peor parte. Lo cuenta de forma bastante aséptica, como si él no tuviese nada que ver con el asunto. Simplemente, César, con algunos de los suyos, tuvo que lanzarse la mar y comenzar a nadar.

Yo siempre me he preguntado por qué las intranets corporativas están escritas en primera persona (nosotros hemos conseguido tal contrato, somos la empresa con más lo que sea, etc...). Parece ser que el objetivo es mantener la complicidad entre la empresa y los empleados, generar una identidad común. Pero yo hace tiempo que pienso que sería mucho mejor escribir esos textos en tercera persona como si los hiciese un periodista externo para una publicación. En primer lugar, los textos serían más legibles, en segundo lugar, creo que serían más convincentes para los lectores.

Quizá los especialistas en comunicación interna puedan aportar algo sobre este punto (¿Benito?)

Otro detalle que me ha llamado la atención es la actitud de César de presentarse como un estadista sabio y generoso con los vencidos, aunque siempre propenso a la acción y con una gran determinación personal. César explica algunas matanzas, pero como consecuencia lógica de los actos de guerra (parece ser que se montaban auténticas escabechinas cuando el bando perdedor perdía la formación y su gente salía huyendo). En ningún caso se regodea en estos episodios y trata de ofrecer siempre una actitud de generoso perdón a sus enemigos.

Pero en la edición que he leído hay trozos escritos por otros autores y es en esos fragmentos donde más se pone de manifiesto toda la crueldad de las guerras antiguas. A los prisioneros se les mata, se les cortan las manos, se les esclaviza... y esos detalles escabrosos abundan más en los textos que no son de la mano de César.

Como curiosidad. En la parte de la Guerra de las Galias se menciona una y otra vez el uso de rehenes para garantizar la fidelidad de las tribus vencidas. En ocasiones esas tribus vuelven a levantarse en armas. Julio César no hace mención de qué ocurre con los rehenes en esas circunstancias. Simplemente han dejado de existir (una técnica de desaparición del pasado similar a la de 1984).

En fin, parece que la gestión de la información y la comunicación institucional y oficial han existido desde que el hombre es hombre. En su día se usaban libros, discursos y monumentos. Hoy las herramientas son más sofisticadas y están disponibles para todos. Pero la esencia de las cosas se mantiene

4 comentarios:

Benito Castro dijo...

Estimado Fabián, dos cosas sobre este post:

1: usar la primera persona en la información interna es más cercana que la tercera. El uso de la tercera persona alejaría + aún la sensación que de las empresas tienen los 'curritos'. (ver esto)

2: existe, desde mi punto de vista, una cuestión por dilucidar, y que añado ahora. En gran medida, somos (como seres humanos) hijos de la las herramientas y de la manera que el poder las usa: en el feudalismo, la explotación del campo era fundamental y los reyes/nobles hacían lo que les parecía ( en la 'Catedral del mar', se ve bien esta cuestión). En la revolución industrial, la máquina del vapor y la burguesía partían el bacalao. Estos hitos marcan la importancia de quien tiene en su poder la forma de generar la riqueza y las normas del juego que impone. Ahora queda por dilucidar si, en un mundo ( en occidente) en el que las herramientas son de más fácil acceso, la expresión del poder va a seguir siendo, en esencia, la misma que durante el feudalismo y/o la revolución industrial. Puede ser que estemos en el inicio de una nueva etapa que, marcada por la tecnología, subvierta hasta cierto punto las normas del juego. Por lo menos es el propósito de los blogs y los medios sociales en general. Habrá que esperar acontecimientos, al menos unos cuantos años más.

Fabián dijo...

Te compro lo de la primera persona. Creo que a estas alturas, escribir en la web corporativa como si el texto viniese de Marte, y no de un compañero de trabajo, quedaría fatal.

Lo de las herramientas y cómo evolucionará la comunicación... ya veremos lo que pasa. Me inclino a pensar que habrá una mezcla de cosas. Los medios tradicionales seguirán partiendo el bacalao para la información más relevante, pero los nuevos medios sociales se están abriendo un hueco nada desdeñable.

Un saludo.

Ignacio Duelo dijo...

Hace un tiempo escribí algo sobre Julio César en mi blog. Si les interesa está en http://podemoshablar.blogspot.com/2007/08/veni-vidi-vici.html

Con respecto a la primera persona, creo que no hay dudas, como dice Benito, de que sirve para generar cercanía. Y agregaría aún más: al decir que "logramos", "hicimos" o "festejamos" algo, hacemos que el lector se sienta parte de ello y en consecuencia se sienta, no solo identificado con su organización, sino también sutilmente reconocido por ella como causante oculto de los logros de su empresa. En la primera persona del plural subyace la idea de comunidad.

Fabián dijo...

Que curioso, Ignacio, que hayamos coincidido en el tema. No había visto tu artículo, pero me ha parecido muy acertado.