domingo, mayo 04, 2008

Teruel existe, lo constato

Lo puedo constatar porque acabo de venir de allí. Efectivamente Teruel existe y es relativamente sencillo llegar (como a 300 Km. de mi casa, por carreteras bastante decentes).

Como ciudad para visitar... se ve en dos patadas. Para pasar el día está bien, pero pilla un poco a desmano, así que es conveniente combinar la visita a la ciudad propiamente dicha con alguna otra actividad lúdico festiva que justifique el viaje.

Lógicamente, los que vamos con niños en la maleta, vamos a lo que vamos. Es decir, a Dinópolis. Y es ahí donde se aprecian algunas peculiaridades del país. En Teruel les encanta que la gente haga cola y organizar las actividades por turnos.

No sólo hay que hacer la cola para entrar en el susodicho parque temático (a decir verdad, esta me la ahorré porque teníamos las entradas reservadas de antemano), sino que también es necesario hacer cola en todas y cada una de las atracciones y entretenimientos que ofrece el lugar (excepto un tiovivo y otras dos atracciones de feria para niños en el que se entra en seguida). En general, no me sorprende que haya que hacer colas para esperar el turno en cada atracción, pero lo que sí me sorprendió es que también organizan una cola totalmente innecesaria para entrar en el museo paleontológico que hay dentro del parque.

No me malinterpreten, no es que me cueste trabajo hacer cola cuando hay gente delante que tiene derecho a entrar antes que yo. Pero sí me molesta hacer cola cuando no hay motivo para ello. En el museo paleontológico del Dinópolis han organizado la cosa de tal manera que entra un grupo de 50 personas cada media hora. Así, si llegas a la puerta cuando acaba de entrar un grupo, no te queda otra que esperar media hora para poder entrar, independientemente de que el último del grupo anterior esté ya a medio recorrido o incluso a punto de salir del recinto. La verdad es que no entendí muy bien para qué valía ese turno. No lo entendí para nada, la verdad.

Y teniendo en cuenta que había que esperar turno para el cine en 3D, para el viaje en el tiempo, para la sesión sobre el Tiranosaurus Rex y para comer, no habría estado de más que el museo tuviese un criterio de entrada más flexible evitando una cola adicional absolutamente innecesaria.

A pesar de las colas, el sitio está bien y con los niños se disfruta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿En dos patadas? ¿Seguro que estuviste en Teruel?

Fabián dijo...

Acostumbrado como estoy a ciudades muy grandes, Teruel resulta muy manejable.

Obviamente, si uno se dedica a ver las cosas en profundidad, entrar en todo lo visitable y demás, Teruel da mucho juego. Mi comentario "en dos patadas" no pretendía ser despectivo, simplemente dar una indicación sobre el pequeño tamaño de la ciudad y la facilidad para visitar el centro de un modo más o menos rápido.

Eso sí, dos veces intentamos entrar en la parte de los "amantes de Teruel" y las dos veces llegamos cuando ya iban a cerrar. ¡Mala suerte que tuvimos!