domingo, octubre 26, 2008

El mito olímpico de la creación

Al principio de todas las cosas la Madre Tierra surgió del Caos y, mientras dormía, parió a su hijo Urano. Mirándola tiernamente desde lo alto de las montañas, derramó lluvia fértil sobre sus grietas ocultas y ella concibió la hierba, las flores y los árboles, con los animales y las aves que podían vivir en ese entorno. Esta misma lluvia produjo las corrientes fluviales y llenó las cavidades con agua, y fue así como aparecieron los lagos y los mares.
Robert Graves, Los Mitos Griegos.

De todos los mitos de la creación que alguna vez he leído o me han contado, creo que éste es uno de los más hermosos.

sábado, octubre 25, 2008

Internet y la "Era de la Gran Devaluación"

Actualización: me han llamado la atención sobre el hecho de que quizá sea más correcto utilizar la palabra "depreciación" en vez de "devaluación". La consulta al diccionario no aclara gran cosa, ya que devaluar se define como "hacer bajar el valor de una moneda o cosa, depreciarla". Es decir, que ambos términos parecen correctos. En todo caso, devaluar se asocia comúnmente a las monedas y depreciar a las cosas, así que quizá sí sea más adecuado hablar de "La Era de la Gran Depreciación" (TM). Dejo la entrada como está y ya me pensaré cómo referirme a este fenómeno en el futuro.

Internet ha supuesto muchas cosas en nuestras vidas. Es una herramienta que facilita la comunicación y la interacción entre personas y entidades. También facilita la aparición de nuevos modelos negocio y un largo etcétera.

Pero creo que su efecto económico más brutal todavía no se ha estudiado convenientemente. Internet es, fundamentalmente, una herramienta que produce una gran pérdida de valor de las cosas (fundamentalmente del trabajo). Imagino que, dentro de unos años, cuando haya suficiente perspectiva y datos para el análisis, los economistas hablarán de la "Era de la Gran Devaluación"(TM) cuando se refieran a los efectos económicos de Internet. No me refiero a una devaluación de la moneda, sino del valor de las cosas.

He aquí algunos ejemplos bastante evidentes:

1) Fotografías. Hace algunos años, existían (todavía existen) agencias especializadas en la venta de fotografías para publicidad, publicaciones corporativas, revistas, etcétera. El valor de cada fotografía oscilaba entre las 10.000 pesetas (60 euros) que podía costar una fotografía periodística comprada en la agencia EFE a las 50.000 pesetas (300 euros) que podían costar las fotografías más artísticas para catálogos publicitarios. Por supuesto, las fotografías de grandes firmas o realizadas específicamente eran aún más caras. La compra de esas fotografías, por cierto, daba derecho a utilizarlas una sola vez y en determinadas condiciones (sólo para distribución nacional, sólo para portada, un número máximo de ejemplares distribuidos, etcétera).

Hoy en día existen servicios online (por ejemplo Fotolia) en la que tienen millones de fotografías que se pueden adquirir por 1, 2 ó 3 euros para utilizarlas en cualquier tipo de soporte. Eso sin mencionar los sitios como Flickr donde es posible encontrar cientos de miles de fotos donde los propietarios ceden gratuitamente los derechos. Los sitios como Fotolia, lógicamente, están tratando de aprovechar la larga cola a lo bestia.

2) Música. Se ha escrito tanto que no me voy a detener en ello. Los sitios como iTunes siguen ofreciendo un precio muy similar al de antaño (1 dólar por canción creo recordar, lo que vendría a suponer unos 20 dólares por un álbum). Pero existe una inmensa oferta de música gratis en Internet, tanto la que se puede considerar "ilegal" (sin permiso de los propietarios de los derechos de autor) como la que muchos autores y grupos musicales suben de forma gratuita a la red para promocionarse o simplemente, porque les place.

3) Textos. Hace algunos años, cualquier periódico pagaba de 10.000 a 15.000 pesetas (60 a 90 euros) por una colaboración periodística normal. Si se trataba de un tema grande o un tema de portada, los precios subían rápidamente y podían superar las 100.000 pesetas (600 euros) por un gran tema de portada en una revista de tirada nacional.

Hoy me he encontrado un anuncio en el que ofrecen un "puesto de trabajo" para un blogger. Resumo las ideas principales del anuncio:

  • Escritor web sobre economía y productos financieros (para un blog)
  • Licenciado o con estudios en Económicas, Políticas, Sociología, Periodismo especializado...
  • Entender y explicar no es suficiente, buscamos a alguien creativo capaz de teorizar y hacer proyecciones de futuro
  • El trabajo consiste en escribir de 20 a 30 artículos al mes de unas 300 palabras.
  • Imprescindible: Estar al día en los distintos productos financieros de las distintas entidades. Manejo de internet y procesador de textos.
  • Se ofrece: El trabajo se plantea como una actividad complementaria a otro trabajo en el Mundo Real, con una remuneración a partir de 6 euros netos por artículo.
Les ha faltado poner que se agradecería al titulado superior (creativo y totalmente al día en asuntos financieros) que se pusiese una escoba en el culo para ir barriendo el pasillo mientras camina.

sábado, octubre 18, 2008

El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza siempre tiene gracia escribiendo, así que se puede pasar un buen rato leyendo El asombroso viaje de Pomponio Flato. Pero en términos generales me ha parecido flojillo. Es simplemente un relato de humor intrascendente ambientado en la infancia de Jesús y el entorno de su familia. No llega a ser provocativo, por lo que me da la sensación de que le falta chicha, aunque me parece comprensible que el autor no haya querido sobrepasar determinadas fronteras.

Un día de cólera, de Arturo Pérez Reverte


He leído con placer Un día de cólera, de Arturo Pérez Reverte. Este autor no es santo de mi devoción, la verdad. En su día leí varias de sus novelas que simplemente me parecieron entretenidas y bastante intrascendentes. No me parece un escritor particularmente brillante aunque sí un digno contador de relatos.

Con este libro en particular, sin embargo, lo he pasado francamente bien. El propio autor indica que no se trata realmente de una novela. Es más bien una recopilación de experiencias y testimonios reales de aquel día contados como una crónica periodística en la que se entremezclan algunas licencias literarias (diálogos reconstruidos o inventados, descripciones más o menos lustrosas, etcétera). Y está contado con el suficiente donaire y ritmo como para construir un conjunto bastante vibrante, en el que uno siente por momentos la intensidad brutal de aquel día.

La edición que he leído venía con un segundo libro titulado Memorias del 2 de Mayo, en este caso una recopilación de testimonios de algunos de los protagonistas de aquel día. Yo tuve la buena fortuna de empezar por este libro secundario, por lo que al leer el relato de Pérez Reverte pude apreciar que se ha mantenido muy fiel a los hechos reales, lo cual me agrada.

Por lo tanto, la obra de Pérez Reverte, si bien no es un libro de historia propiamente dicho, es bastante útil para aquellos que queremos aprender un poco más de la historia de aquellos días.

La sensación que me ha quedado después de leer ambos libros es que se trató de una época particularmente cruel, en la que la incapacidad de muchos para entender lo que estaba sucediendo y actuar en consecuencia condujo a tremendos desastres. He aquí algunos de los errores que considero fundamentales entre los protagonistas de aquellos días:

  • Murat, Duque de Berg y responsable de las tropas francesas de Madrid y de la represión: de acuerdo con el testimonio de uno de sus oficiales de Estado Mayor, el Barón de Marbot, no llegó a entender que lo de Madrid era el preludio de grandes y nuevos conflictos en toda España. Pensó que con reprimir al populacho la cosa quedaba controlada y se equivocó.
  • Napoleón: no se conformó con tener un estado títere manteniendo la monarquía borbónica. Su empeño en sustituir a Fernando VII fue suicida.
  • Fernando VII: da la sensación de que no se enteró ni del nodo.
  • Daoíz y Velarde: o no quisieron o no supieron ver que no se les iba a sumar nadie en el Ejército español. La historiografía española los ha tratado como héroes, pero igual podrían haber pasado por traidores si la fortuna de Napoleón hubiese sido distinta.
  • Ejército español: su papel durante el levantamiento de Madrid fue penoso. No digo yo que hubiese sido sensato enfrentarse a los franceses (que habría sido una locura), pero al menos los oficiales deberían haber intentado interponer las tropas españolas entre los franceses y los levantiscos, tratando de reducir la matanza en uno y otro bando.

Sobre el libro de Pérez Reverte sólo debo hacer una crítica. En su afán por rendir homenaje a los participantes en aquella jornada incluye muchos pasajes que no son más que listados de nombres y profesiones, por ejemplo:
"Abastecen así el cañón del teniente Arango, que sigue enfilando la calle de San Pedro servido por el artillero Antonio Martín Magdalena, al que ayudan con la lanada y los espeques los vecinos Juan González, la mujer de éste, Clara del Rey, y sus hijos Juanito, de diecinueve años, Ceferino, de diecisiete, y Estanislao, de quince".
Este párrafo lo he sacado al azar abriendo el libro al buen tuntún. Aparecen siete personajes nombrados de los cuáles sólo uno, el teniente Arango, juega un papel relevante en el resto del relato (aunque sí me ha resultado curioso que aparezca Clara del Rey, por ser una conocida calle de Madrid). En todo caso, hay docenas de párrafos por el estilo en el libro. Se podrían haber ahorrado una cincuentena de páginas simplemente reduciendo estas eternas enumeraciones de personajes.

Por lo demás, recomiendo sin dudarlo la lectura del libro.

Resucito el blog

A raíz de unos cuantos tirones de orejas de amigos y familiares, a quienes parece incomodar que me haya tomado un pequeño descanso con el blog (sólo ha sido desde mayo, no es para tanto), manifiesto mi determinación de resucitarlo.

Eso sí, habrá algunas pequeñas variaciones sobre lo anterior:

1) Aparte de algunos textos que voy a soltar ahora a bocajarro, lo más probable es que no escriba más que una o dos veces al mes.
2) No creo que escriba mucho sobre temas de comunicación. Me apetece más bien escribir sobre libros que voy leyendo y cuestiones afines (vida social y cultural).

Y nada, espero que les guste.