jueves, septiembre 23, 2010

Carta abierta al director de mi banco

Estimado Sr. XXX, director del Banco ZZZZ:

Me permito escribirle para comunicarle que el tugurio que usted regenta deja bastante que desear. Hace apenas dos meses que trabajamos con ustedes y, a pesar de que uno de esos meses ha sido el de agosto -tradicionalmente inactivo- ya estoy hasta el gorro de la falta de diligencia y estupidez supina que caracteriza su gestión.

No sólo han tardado dos meses en enviarnos las tarjetas que solicitamos el primer día de nuestra relación; no sólo se han confundido al poner la dirección de nuestra organización, fijándose únicamente en los datos de la escritura original y haciendo caso omiso de la documentación relativa al cambio de domicilio; no sólo no nos han enviado la documentación del seguro que, a modo de impuesto revolucionario, nos hicieron firmar para formalizar una operación de crédito (los recibos sí que los han pasado, sí, lo que nos falta es tener algún documento que nos diga por escrito a qué nos da derecho ese dinero que nos cobran cada mes); sino que ahora hemos recibido dos cartas en las que se pone de manifiesto la inmensa verdad de la sentencia de Einstein: "Sólo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana; y no estoy seguro de la primera".

En dichas cartas, dirigidas una al tomador del préstamo y otra al avalista, nos reclaman que abonemos un "recibo vencido" de la operación de préstamo. En caso de no hacerlo así, grandes males se abatirán sobre nuestro destino, como la inclusión de nuestros datos en ficheros de cumplimiento o incumplimiento de obligaciones dinerarias (el registro de morosos de toda la vida).

Yo no tengo inconveniente en que ustedes tomen las medidas oportunas cuando se encuentran ante una situación de impago, pero me permito llamarle la atención sobre los siguientes detalles:

a) Sus cartas están fechadas el 7 de septiembre, pero han llegado a mi domicilio el día 23. Todos sabemos que el servicio de diligencias ya no es lo que era y que el Pony Express está un poco de capa caída. Para la próxima comunicación le sugiero el uso de palomas mensajeras, que estoy seguro que pueden cubrir la distancia que separa sus oficinas de mi domicilio en un par de días todo lo más. Me comprometo a alimentar a la paloma cuando llegue a mi casa hasta que puedan enviar a alguien a recogerla.

b) El importe de la deuda que se nos reclama asciende a 0,26 euros (43 pesetazas). El importe de franqueo de las dos cartas enviadas debe ser de al menos 68 céntimos. A ello hay que sumar el coste del sobre, el papel y la tinta por duplicado.

c) El importe adeudado no se corresponde a ningún "recibo vencido de la citada operación de crédito" y no pagado como ustedes -falsamente- denuncian en la carta. Esa deuda se ha originado tras un adeudo de 0,34 euros que ustedes de forma unilateral han anotado en nuestra cuenta bajo el concepto de "correspondencia". Me he tenido que tomar la molestia de entrar en Internet para activar por mi parte la anulación de la correspondencia en papel y que no me sigan cobrando por ello cada vez que a alguien de su organización se le ocurra la feliz idea de mandarme un documento (por cierto, ya les enviaré yo el recibo de la parte que corresponda por el uso de mi ADSL para enviarles esta comunicación. Evidentemente, si ustedes me cobran a mí por enviarme una carta que yo no he solicitado, yo me veo en la ineludible obligación de cobrarles a ustedes por contestarla).

d) Si ustedes se hubiesen tomado la molestia de mirar de cuando en cuando las cuentas que tenemos en su entidad financiera, se habrían dado cuenta de que la deuda mencionada está saldada desde el día 10 de septiembre. Les habría resultado sencillo enviar a un cojo a alcanzar al cartero e impedir la distribución de sus impertinentes cartas. Calculo que el cartero, en esos tres días, habría llegado como mucho al bar de la esquina.

e) También se podrían haber tomado la molestia de enviarnos un correo electrónico avisando de la deuda (pero sin amenazar con el registro de morosos, que es como de mal gusto). Igualmente podrían haber cargado el injusto adeudo de correspondencia en la otra cuenta que tenemos con ustedes, donde sí hay dinero de sobra para tales menesteres y que resulta ser la cuenta habitual de nuestras operaciones.

f) Por último, también quiero mostrar mi disconformidad con el servicio de "Atención al cliente" en su versión online. Dicho servicio funciona con una serie de respuestas preconfiguradas para consultas o preguntas frecuentes. He probado con diversas versiones de la consulta "Cómo mandar al banco a tomar por culo" y el sistema ha sido incapaz de encontrar una respuesta, lo cual me parece inaudito dado que, a la vista de la calidad de su gestión, debe ser una consulta de lo más habitual.

En la confianza de que ustedes podrán subsanar en el futuro estas evidentes faltas de respeto y consideración hacia sus clientes, les envío un cordial corte de mangas.

1 comentario:

Vicky dijo...

Te faltó agradecerle, a él y a sus secuaces, la gran labor ejercida en los dos últimos años de cara al hundimiento de nuestra economía. Los bancos son los grandes culpables de esta crisis española que parece no tener fin. Por eso, si me permiten, el mejor banco es el banco muerto.