domingo, octubre 17, 2010

Diccionario español-argentino ¿hablamos el mismo idioma?

Es cierto que en toda la América hispanohablante los españoles nos entendemos perfectamente con todo el mundo. Muchas veces, ni nos fijamos en las diferencias de uso de vocabulario entre unas zonas y otras. Simplemente hablamos y nos entendemos.

Los niños, sin embargo, que son mucho más observadores que los adultos, tienden a fijarse más en las pequeñas diferencias. Además, como sucede que ellos tienen menos experiencia y trayectoria vital, ocurre que a veces se quedan quietos (como bloqueados) al escuchar una frase que les suena extraña. Por ejemplo, si uno va por una calle de Córdoba en Argentina, puede que escuche la siguiente frase...

"Ponete la campera y subite a la vereda, que ya viene el colectivo"

... que si bien es comprensible para un adulto, a un niño de España le resulta muy extraña y lo más probable es que haga caso omiso. Dicha frase, traducida al español de España, sería...

"Ponte la cazadora y súbete a la acera, que ya viene el autobús"

En muchas ocasiones las palabras no son realmente distintas, pero se usan de distinto modo o están en desuso en alguno de los países. Un español nunca diría "voy a estacionar el auto", como diría un argentino, sino "voy a aparcar el coche". La palabra estacionar es perfectamente comprensible y correcta a ambos lados del Atlántico, pero en España se usa más bien poco.

Como decía, los niños se fijan mucho en estas cosas, así que en el último viaje a Argentina mis hijos se entretuvieron bastante recopilando un pequeño diccionario de palabras y expresiones que se utilizan de distingo modo en España y en Argentina.

He aquí el resultado (ya sé que algunas son discutibles, pero recuerden que es una recopilación hecha y dirigida por los niños):

Diccionario español-argentino

ESPAÑOL ARGENTINO

acera - vereda
adiós - chau
albaricoque - damasco
aparcar - estacionar
aquí - acá
autobús - colectivo / bondi
balancín - subeibaja
baloncesto - basket
bañador - malla
be - be larga
boda - casamiento
boli - birome
boniato - batata
bordillo - cordón
calabacín - zapallito
calcetines - medias
camioneta - picá (del inglés Pick-up)
camiseta - remera/polera
caradura - rostro
cazadora - campera
cerillas - fósforos
chandal - jogging
chaval - pibe
chisme - coso
chubasquero - piloto
chungo - choto
coche - auto
columpio - hamaca
cometa - barrilete
comida - almuerzo
conducir - manejar
congelador - frizer (del inglés freezer)
cremallera - cierre
cruasán - medialuna
cuánto cuesta - cuánto vale
cubo - balde
cuenco - bol
¡cuidado! - ¡guarda!
dinero - plata
enfadado - enojado
escaparate - vidriera
escondite - escondidas
estación - terminal
estuche - cartuchera
estupendo - macanudo
falda - pollera
fastidiarla - mandarse un moco
filete - bife
fresa - frutilla
futbolín - metegol
gafas - anteojos
gasolina - nafta
grifo - pico/canilla
gymkana - búsqueda del tesoro
habitación - pieza
lado - costado
lavabo - lavatorio
licenciarse - recibirse/egresar
maleta - valija
maletero - baúl
Mamá - vieja
manta - frazada
me apunto - me prendo
mechero - encendedor
medicina - remedio
melocotón - durazno
mopa - lampazo
móvil - celular
nevera - heladera
noria - vueltalmundo
ombligo - pupo
ordenador - computadora
pápa - viejo
parking - playa
patata - papa
pequeño - chico
petanca - bochas
pijo - cheto
piña - ananá
piscina - pileta
plátano - banana
polo - chomba
recogedor - pala
refresco - gaseosa
regañar - retar
rodamientos - rulemanes
rueda/neumático - goma
socorrista - bañero / guardavidas
sudadera - buzo
suelo - piso
tiesto - maceta
tío - guaso
tío-vivo - calesita
tornillo - bulón
tortilla francesa - omelette
tripa - panza
tú - vos
uve - ve corta
vale - dale
vaqueros - jeans
velcro - abrojo
zumo - jugo

martes, octubre 12, 2010

El río de la luz: Javier Reverte

Hay algo que me entusiasma en los libros de viajes del periodista y escritor Javier Reverte. No se trata de la calidad literaria, puesto que Javier Reverte es un buen escritor, pero sin duda los hay más brillantes. De lo que se trata es de que él vive un tipo de aventuras que me gustaría vivir a mí y, sobre todo, que son aventuras bastante "realistas". Es decir, que se basan en viajes realizables para los que sólo es necesario algo de dinero, tiempo y el estado de ánimo adecuado. Reverte no se mete a atravesar el desierto de Arabia en dromedario, ni circunnavega el mundo en veleros monoplaza. Viaja en trenes, barcos, aviones, autobuses y coches. Todo lo más se monta en canoa de remos con un grupo de compañeros (como en este libro).

Pero sin dejar de utilizar los instrumentos de viaje que nuestro tiempo pone a nuestra disposición, Reverte es capaz de trasladarnos al pasado y a un mundo de aventuras y aventureros que ya no volverá, pero con el que muchos hemos soñado.

El Río de la Luz es un recorrido por Alaska y Canadá siguiendo las huellas de Jack London, quien se aventuró en un peligroso viaje afectado por la fiebre del oro. Así, Javier Reverte nos hace recorrer con la imaginación un mundo de buscadores de oro, pistoleros, meretrices de salón, policías montados del Canadá, osos, indios y aventureros. La parte central del recorrido es un descenso en canoa por el río Yukón con un grupo de compañeros: un auténtico sueño para los que alguna vez hemos anhelado vivir una aventura similar a las descritas por el escritor estadounidense en sus libros.

El Río de la Luz no es el mejor libro de Javier Reverte. El más impresionante de todos es, en mi modesta opinión, El Río de la Desolación (que describe un trayecto por el Amazonas). Esta opinión creo que la comparte también el propio autor, quien en una reciente entrevista de radio se refirió a esta obra como la que tenía mayor calidad literaria entre sus libros de viajes. Me parece que eso de la calidad literaria enmascara en realidad el hecho de que es un libro escrito desde el alma y que llega al alma de los lectores, puesto que el viaje impactó profundamente al autor y eso queda patente en cada línea.

En todo caso, El Río de la Luz es un libro altamente recomendable. Todos aquellos que en nuestra juventud hemos disfrutado con Jack London y sus relatos, disfrutaremos también con este recorrido por tierras que en su día fueron salvajes y aún hoy no han sido del todo domesticadas.