viernes, noviembre 11, 2011

Grandes Comunicadores de la Historia: el caso del General Castaños y la marca personal


Desarrollar una marca personal se ha convertido, en la era de Internet, en una auténtica disciplina dentro de la comunicación. Los que trabajamos en este ámbito ya no sólo nos tenemos que preocupar de que las empresas a las que prestamos servicios salgan bien "en los papeles", en las ondas o en los bits. También nos preocupa que el rastro personal de los miembros de la empresa, su huella digital, nos ofrezca una visión armónica de la organización.

No podemos dedicarnos, desde luego, a decirle a cada cual de modo individual lo que debe o no debe poner en Facebook, Linkedin o Twitter, pero desde luego sí que podemos decirle a la gente, y en particular a los directivos de las empresas, que tengan especial cuidado con lo que ponen en las redes sociales, que las carga el diablo. Y, vamos, que si uno quiere transmitir determinada imagen a sus clientes, empleados y compañeros, hay que ser conscientes de que nuestra imagen no sólo se transmite cuando estamos hablando en el despacho. La foto que ponemos en Linkedin, o las palabras que escogemos al hablar de cualquier tema en un blog, dicen mucho de nuestra personalidad y forma de hacer las cosas.

Pero si bien la era de Internet ha puesto de manifiesto que todos, absolutamente todos, tenemos una imagen pública que nos conviene cultivar, es conveniente recordar que la creación de una marca personal es, en realidad, una disciplina antigua, muy antigua, anterior a la red e incluso a la imprenta. Ya comenté en un artículo anterior cómo Alejandro Magno se deificó en vida (eso es una marca personal poderosa y lo demás son pamplinas), y de hecho hay muchos otros personajes históricos que han creado y desarrollado su propia marca, aprovechando de modo más o menos afortunado los acontecimientos que les ha tocado vivir y el devenir de la Historia.

Un caso fantástico es el del general Francisco Javier Castaños Aragorri Urioste y Olavide, normalmente conocido como General Castaños, un personaje que le debe toda su fama a un acontecimiento único que supo explotar hasta la saciedad. La Batalla de Bailén fue su tarjeta de visita desde que tuvo lugar en 1808 hasta su muerte en 1852. Y su fama, su marca personal, ha perdurado hasta nuestros días como el líder del primer ejército europeo que se enfrentó con éxito a un ejército napoleónico, derrotando al General Dupont.
Su gloria, si bien no es tan espectacular como la de otros generales ilustres, es lo suficientemente buena como para que en todos nuestros colegios se siga estudiando la Batalla de Bailén como "la primera batalla perdida por un ejército napoleónico, en la que el General Castaños venció al General Dupont" (el orden de los elementos de la frase puede alterarse, pero más o menos todos hemos leído esto en los libros de la asignatura de Historia).


Lo cierto es que la Batalla de Bailén es peculiar por diferentes motivos. En primer lugar, su relevancia histórica es pequeña (no así su relevancia propagandística). Una vez finalizada la batalla, los franceses se tomaron en serio el tema y controlaron la mayor parte del territorio español en poco tiempo. Luego el que se encargó de echarlos fue Wellington.


La segunda peculiaridad es que los ejércitos francés y español se encontraron en Bailén prácticamente de casualidad. Y no se encontraron del todo, sino que sólo fueron partes de ambos ejércitos las que se enfrentaron en la batalla. Muchas unidades estaban buscándose mutuamente por otros lares -jugando al gato y al ratón para ver quién le cortaba el paso a quién y dónde-. De hecho, los generales al mando en Bailén estaban más preocupados por su retaguardia, por la posibilidad de que llegasen los refuerzos del otro antes de terminar con lo que tenían delante, que por la batalla en sí (eso explica que Dupont utilizase la estrategia errónea de lanzar al ataque sólo una parte de sus hombres, había dejado muy buenas unidades en retaguardia por si aparecían más españoles por la espalda).


Pero la tercera peculiaridad de esta peculiar batalla es la más llamativa de todas. El gran héroe de Bailén, el primer general europeo que consiguió derrotar a un general de Napoleón, el famoso General Castaños, nunca estuvo en la Batalla de Bailén.


Va en serio, Castaños llegó al campo de batalla algo así como tres días más tarde de que todo hubiese terminado. Lo justo como para ser él quien aceptase la rendición formal de los franceses.


Castaños estaba al mando del conjunto de ejércitos de Andalucía (prácticamente los únicos que tenían los españoles) y en el momento de la batalla estaba como a 20 kilómetros de distancia, en Andújar. El general que realmente se enfrentó a Dupont es un personaje poco conocido, Teodoro Reding, un suizo al servicio de España en una época en la que los suizos, más que ser neutrales, se dedicaban a batallar en todos los bandos al mismo tiempo. De hecho, en la Batalla de Bailén había un regimiento suizo en cada bando. En mitad de la batalla se encontraron y, en virtud de sus contratos, que estipulaban que no tenían por qué enfrentarse a otros suizos, el regimiento que estaba con los franceses se negó a combatir y eventualmente se cambió de bando.


Pero Teodoro Reding, a quien Castaños ni siquiera permitió estar presente en las ceremonias de capitulación, no pudo desarrollar su marca personal. Su enfrentamiento y rivalidad con Castaños llegó hasta tal punto que tuvo que aceptar el cargo de Capitan General de Cataluña, aunque no quería marcharse de Andalucía (había sido Gobernador Militar de Málaga), cediendo toda la gloria al general que tenía más galones.


Hoy muy poca gente recuerda a Reding. Desde luego mucha menos gente que al General Castaños. Incluso en la entrada de la Wikipedia referida a Castaños, se encuentra esta ambigua frase:
Tras la victoria de la Batalla de Bailén, conseguida gracias a su general Teodoro Reding, ...
Pero sin especificar en ningún caso que Castaños no estaba por allí. El artículo sobre Reding es, por otra parte, francamente escueto.


Afortunadamente, algunos sí que recuerdan y tratan de revitalizar su memoria histórica (su marca personal). Vaya como ejemplo esta placa que se encuentra en la Plaza de la Constitución de Málaga:



Esta curiosidad la he conocido gracias a la lectura del libro: Las Grandes Batallas de la Historia, un libro de Plaza y Janés patrocinado por El Canal de la Historia.

martes, noviembre 08, 2011

El club de los albinos

El domingo pude ver en Documentos TV, La 2, el reportaje El club de los albinos. Se trata de un testimonio escalofriante sobre la situación que se está viviendo en Tanzania, donde se han registrado decenas de casos de agresiones y asesinatos a albinos, por la creencia de que partes de sus cuerpos tienen poderes esenciales para ritos de brujería.

Es un documental altamente recomendable por su valor informativo, pero es muy duro y contiene imágenes y testimonios que conmueven hasta la médula (especialmente a todos aquellos que tenemos algo que ver con el albinismo). Por lo tanto, las almas sensibles deben abstenerse de verlo.

La parte "optimista" de esta terrible historia es la creación de un equipo de fútbol, el Albino United, que difunde por toda Tanzania un mensaje radicalmente distinto, buscando la integración de los albinos en la sociedad y demostrando, con su esfuerzo diario, que no son nada diferentes a sus compatriotas, salvo por una condición genética que les hace tener un color de piel diferente y una marcada fotofobia.

Para más información sobre el albinismo, y su realidad en España (mucho menos grave, claro está, pero también delicada en ocasiones), recomiendo la página web de Alba, la Asociación de Ayuda a Personas con albinismo.

miércoles, octubre 05, 2011

La comunicación hecha arte, o cómo conseguir portadas sin decir nada

No hay caso, haya o no haya noticia, si Apple habla, van a la portada


¿Alguien puede explicar por qué?

Es muy curioso, porque siempre que hablo con los periodistas del sector tecnológico, me dicen lo mismo: que es increíble cómo entre todos le hacemos la ola a Apple cada vez que anuncia un producto.

Pues esta vez han rizado el rizo: han conseguido ser la primera noticia de un diario nacional por NO anunciar un producto, el esperado iPhone5, y presentar en su lugar el iPhone4s, que ha decepcionado al personal y que no es ni chicha ni limoná.

Me huelo que las técnicas SEO, esas misteriosas reglas que te hacen aparecer arriba en las búsquedas, tienen algo que ver. Os lo confirmaré si esta entrada tiene más visitas que las habituales en mi blog (que son pocas, por cierto) sólo por haber puesto las palabras mágicas: Apple y iPhone.

viernes, agosto 12, 2011

A vueltas con la inteligencia artificial... y su efecto sobre la inteligencia humana

Hay un libro -que defiende una controvertida tesis- del que muchos hemos oído hablar, pero que probablemente muy poca gente haya leído (yo tampoco, por cierto).

Me refiero a The Shallows: What the Intertnet is Doing to our Brains (Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?) del conocido blogger Nicholas Carr.

Básicamente, el libro sostiene que Internet nos hace más tontos. Que la facilidad con la que encontramos información y con que la absorbemos a base de pequeños bits, titulares y frases rápidas, nos está haciendo perder la capacidad de concentrarnos en obras más densas y de reflexionar de modo profundo tras la sesuda lectura de un libro (una ardua tarea, la de leer un libro entero, que ya pocos son capaces de emprender y finalizar con éxito).

Lo paradójico del tema es que lo que muchos sabemos sobre este libro también está compuesto por los bits de información que recibimos a través de Internet. Yo no he leído el libro, pero sí muchos comentarios más o menos desarrollados dispersos por Internet. Uno de esos comentarios, muy bueno por cierto, lo acabo de leer en El País, de la mano de Mario Vargas Llosa.

Destaco esta frase del texto de Vargas Llosa (un útil recordatorio para los que trabajamos en comunicación)


El libro de Carr es una reivindicación de las teorías del ahora olvidado Marshall MacLuhan, a quien nadie hizo mucho caso cuando, hace más de medio siglo, aseguró que los medios no son nunca meros vehículos de un contenido, que ejercen una solapada influencia sobre éste, y que, a largo plazo, modifican nuestra manera de pensar y de actuar. 


 Sí, los medios modfican el contenido, y los comunicadores debemos adaptar dichos contenidos a los diferentes medios con los que trabajamos. Es una verdad tan evidente en sí misma que resultan sorprendentes muchas de las cosas que los comunicadores lanzamos continuamente a los medios sin vergüenza alguna. Pero esto es tema de otro artículo.

Volviendo al libro de Carr, confieso que no lo he leído, pero creo que todavía soy capaz de hacerlo. En mi modesta opinión, la costumbre de informarme ahora vía Twitter, blogs, titulares y frases cortas, no ha limitado mi capacidad de leerme un libro, entenderlo, reflexionarlo y disfrutarlo. Cierto que sigo dejando libros a medias (cosa que he hecho desde mi más tierna infancia y que ahora no me produce pesar alguno), pero también es cierto que he sido capaz de leer obras densas y sesudas, algunas de ellas comentadas anteriormente en este blog.

No, no creo que Internet nos haga más tontos. Quizá nos haga más apresurados, pero no más tontos.

sábado, abril 23, 2011

El mito de la conspiración judía mundial, Norman Cohn

¿Cómo puede explicarse que una de las naciones más educadas de la Europa del siglo XX se haya sumergido en barbarie más absoluta? ¿cómo es posible que los nazis hayan podido movilizar a grandes masas de población dentro y fuera de Alemania en torno al antisemitismo, hasta el punto de hacerles colaborar, activa o pasivamente, en la mayor matanza de la historia? ¿de dónde proviene la idea de que exterminando a un pueblo entero los problemas que aquejan al mundo se desvanecerían? es más ¿de dónde proviene la absurda idea de que todos esos problemas: la guerra, el hambre, la miseria y el desorden, tienen su origen en una conspiración judía que lleva cientos de años intentando dominar el mundo?

Esas, y otras muchas, son las preguntas que responde brillantemente el historiador británico, Norman Cohn, en su obra El mito de la conspiración judía mundial.

El mito de la conspiración judía (entremezclado con frecuencia con una conspiración masónica y otra bolchevique - como si judíos, masones y comunistas pudiesen ser del mismo bando) hunde sus raíces en la Antigüedad y en la Edad Media. La identificación de los judíos como un pueblo que controlaba las banca, el comercio y las finanzas -ignorando el hecho de que había también muchos judíos pobres como ratas- fue lo que permitió que grandes masas de población se creyesen antaño a pies juntillas que los judíos tenían un plan para controlar el mundo. De paso, dicha creencia les servía a los poderosos para encontrar un chivo expiatorio idóneo cuando las cosas se torcían y para justificar lo injustificable (me viene ahora a la memoria un episodio de El Cid en el que nuestro héroe medieval engaña a unos judíos para quedarse con la pasta, y el episodio se cuenta como algo grande, un éxito de la astucia cristiana frente a la mezquindad judía).

Así, en épocas de crisis, bastaba con acusar, por ejemplo, a un judío de haber cometido un sacrilegio o haber sacrificado a un niño cristiano en un ritual secreto para dirigir las iras de la población hacia el barrio judío -organizando un pogromo- y no hacia el palacio del señor feudal, lo que habría significado una revuelta.

Posteriormente, en la época de la Revolución Francesa, el mito conspiranoico adquirió nuevas fuerzas. A muchos les sirvió para explicar la caída del régimen absolutista. Sólo unos conspiradores podrían haber sido capaces de destruir un régimen "impuesto por la voluntad divina". Es en esta época cuando se introduce el elemento masónico en la ecuación, englobando en el mismo saco a todos los que pretendían socavar el antiguo régimen y sustituirlo por formas de gobierno más liberales.

En la era contemporánea, en el S.XX, el mito adquirió tintes más sofisticados y se convirtió, para desgracia de la especie humana, en uno de los mayores éxitos propagandísticos de la historia (el caso debería estudiarse en las escuelas de periodismo y comunicación; si no fuera por lo trágico de los sucesos posteriores y por lo innoble de sus propósitos, se podría analizar como un modelo de comunicación y propaganda).

El instrumento esencial de toda la campaña antisemita es un libro, Los protocolos de los sabios de Sión, en el que supuestamente se desvela el plan secreto de los judíos para dominar el mundo. Son las presuntas actas de las reuniones secretas de ese gobierno en la sombra, formado por no más de 300 judíos, que llevan siglos socavando las monarquías tradicionales para convertir Europa en un erial.

El libro, más bien un panfleto, tiene un origen muy novelesco. Básicamente se trata de una copia y modificación de un libro anterior: "Diálogo en los infiernos entre Montesquieu y Maquiavelo", una obrilla del autor satírico francés Maurice Joly cuyo objetivo era atacar el régimen de Napoleón III. En algún momento de finales del S. XIX, El Diálogo fue utilizado por la Ojrana, la policía secreta del régimen zarista, para crear el panfleto antisemita.

El panfletillo tuvo un gran éxito en la decadente Rusia zarista y era utilizado para alentar y justificar los pogromos. Pero he aquí que los acontecimientos se precipitan. Llega la Primera Guerra Mundial y, como colofón, la Revolución Rusa. De un plumazo desaparecen las monarquías tradicionales de Europa. Es entonces cuando los rusos blancos, en guerra civil contra el Ejército Rojo, utilizan con gran éxito Los Protocolos para recabar ayuda en Europa, sobre todo en Alemania, tratando de conseguir recursos y apoyos para su causa. El hecho de que hubiesen caído las monarquías imperiales de Rusia, Austria y Alemania al mismo tiempo sólo podía ser justificado por un plan concertado, una conspiración de los enemigos del orden tradicional. Dicha conspiración estaría a punto de conseguir todos sus objetivos y se hacía necesario detenerla.

Que toda esta propaganda estuviese basada en una falsificación evidente (ya en los años 20 la prensa seria -The Times, por ejemplo- había desvelado que Los Protocolos eran una mala copia de El Diálogo) y que además tuviese como objetivo restaurar monarquías imperiales, no fueron obstáculos para que los nazis abrazaran los protocolos y los adoptaran como su biblia antisemita.

Los nazis abonaron un terreno que ya estaba plantado, le dieron un nuevo impulso al mito de la conspiración judía y lo convirtieron en el leitmotiv de su existencia. Algunos de los jerarcas nazis, incluyendo probablemente al propio Hitler, creían ciegamente en la existencia de la conspiración. Otros, más cínicos, no se creían una palabra de todo aquello y, simplemente, aprovecharon la cuestión para impulsar sus propios planes. Tal parece ser el caso del gran propagandista del régimen, Goebbels, a quien una vez le preguntaron cómo se podía conseguir que todo el mundo siguiese de forma casi unánime las criminales consignas del nazismo: "Es muy fácil", contestó, "sólo les tienes que hacer creer que les están atacando".

En eso consiste (y eso explica el repugnante éxito del antisemitismo). Si se hace creer a la población que está siendo atacada desde fuera, que hay una fuerza exterior, secreta, maligna, que pretende hacerles un daño irreparable, es mucho más sencillo conseguir que la población actúe en determinado sentido y que sus iras y frustraciones no se dirijan contra sus ineficaces gobernantes, sino contra el "enemigo exterior".

Concluyo recomendando la lectura de este libro a todo el mundo, pero especialmente a todos los proclives a creerse las estupideces conspiranoicas de diverso pelo que pululan a sus anchas por nuestro mundo. El mito de la conspiración judía mundial ha sido uno de los más dañinos de la historia de la humanidad (y aún a finales del S.XX y principios del XXI he conocido a gente que se lo creía), pero no es el único.

sábado, abril 02, 2011

Cuatro libros cuya lectura recomiendo... y uno que no

Espero que puedan perdonarme por mi pereza a la hora de escribir en el blog. Una vez más, debo intentar alcanzarme a mi mismo en esta eterna carrera que mantengo entre la lectura y la escritura. No hay caso, leo mucho más rápido de lo que escribo y, por ello, me voy a permitir comentar algunos libros leídos en los últimos meses al por mayor.

Para ordenar un poco las ideas (y por consejo de mi siembre sabia media naranja), no he puesto los cinco textos en un sólo artículo, sino que publico mis comentarios en textos individuales. Aquí recopilo los enlaces:

Libros recomendados
El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa
El largo camino hacia la libertad, la autobiografía de Nelson Mandela
Dragones de la política, de Pedro González-Trevijano 
El Manuscrito Voynich, de Marcelo dos Santos

Libro que recomiendo no leer
El daño oculto, de James Stern

El daño oculto, de James Stern

Escribo fuera de mi tónica habitual, en este caso para recomendar no leer un libro. Yo, al igual que Mandela busca siempre el lado bueno en el corazón de los hombres, suelo buscar el lado bueno en las páginas de los libros. Pero en este caso, no lo he podido encontrar y lo he dejado sin terminar.

En el caso de El daño oculto, de James Stern, Fui seducido por un tema que me pareció fascinante: el autor forma parte de una comisión de investigación estadounidense que trabaja en la Alemania de la posguerra entrevistando a alemanes supervivientes. Sí, el tema me parecía fascinante, ¿cómo responderían esos alemanes? ¿cómo vieron ellos la guerra y la derrota?

Pero lo cierto es que el autor pasa casi como de puntillas por la mayor parte de las entrevistas y se dedica a describir su viaje por Alemania, llenando el libro de aburridas descripciones y absurdos diálogos absolutamente irrelevantes.

Un pestiño.

El Manuscrito Voynich, de Marcelo dos Santos

El Manuscrito Voynich, de Marcelo dos Santos es un muy entretenido texto sobre "el libro más misterioso de todos los tiempos". Hay abundantes artículos por Internet como para no detenerme ahora en detalles; simplemente, para el que no esté todavía informado, el Manuscrito Voynich es un libro de finales de la Edad Media compuesto en una lengua extraña (o en un código desconocido) y lleno de misteriosas ilustraciones de plantas inexistentes, amén de otras de mujeres desnudas.

El libro de Marcelo dos Santos hace una pormenorizada descripción de todo lo que se sabe sobre este misterioso libro. Desde su descubrimiento en un Monasterio en Italia por parte de un anticuario de libros hasta la actualidad, pasando por la reconstrucción de lo que se ha podido llegar a saber de la historia del libro anterior a su descubrimiento. Los intentos de descifrarlo han sido variados, y ha resistido el trabajo profesional de afamados criptógrafos y de las más modernas computadoras.

La controversia sobre su contenido y sobre si se trata realmente de un texto codificado o de un ingenioso invento para birlarle 600 ducados a Rodolfo II de Bohemia (lo más probable) sigue y seguirá durante años. De hecho, una simple búsqueda en Google nos ofrece en la primera página de resultados diversos artículos que aseguran que, por fin, el endiablado texto ha sido descifrado y que se trata, por ejemplo, de un texto en italiano escrito en anagramas (en mi opinión esto no cuela, si la respuesta fuese tan simple, el texto habría sido descifrado hace años).

En fin, que el libro de Marcelo dos Santos me ha resultado entretenido e interesante.

Dragones de la política, de Pedro González-Trevijano

Dragones de la política, de Pedro González-Trevijano es un ensayo poco relevante, pero con una idea entretenida de fondo: seleccionar a un buen puñado de duros personajes históricos (Aquiles, Alejandro Magno, Julio César, Atila, El Cid, Hitler, Napoleón, Fidel Castro...) y hacer unas semblanzas personales asimilando su imagen a la de los dragones. Se puede pasar el rato leyendo esta obra, aunque no la considero imprescindible en absoluto. Curiosamente, parece que lo que a mi me ha parecido intrascendente, a otros les ha resultado una obra negativa e incluso molesta.

El largo camino hacia la libertad, la autobiografía de Nelson Mandela

El largo camino hacia la libertad, la autobiografía de Nelson Mandela, es simplemente impresionante. Si yo tuviera que escoger a una personalidad política del Siglo XX,  me quedaría con Mandela sin dudarlo. Ha habido otros líderes brillantes, tanto con atributos positivos (Ghandi) como extraordinariamente negativos (Hitler o Stalin). Ha habido dirigentes que han conducido con grandeza a sus países en las horas más oscuras (Churchill o De Gaulle), pero creo que no hay ninguno que haya sabido ganarse a la gente como lo ha hecho Mandela.

La virtud de este personaje no está sólo en esa "larga lucha hacia la libertad" de la que habla el libro. Su genio estriba en haber sabido ganar para su causa a todo el mundo, dentro y fuera de Suráfrica, y eventualmente haber conseguido ganarse incluso a sus enemigos, evitando una explosión de violencia racial en Suráfrica y quizá incluso una Guerra Civil.

A su interesantísima vida política se le suma una cualidad notable. El libro está francamente bien escrito y estructurado. Cierto que no es una obra exclusivamente suya (una buena parte de ella se escribió en la cárcel y contó con la supervisión y ayuda de sus compañeros de lucha y de prisión), pero da gusto leerlo. Se encuentran en él emotivos pasajes sobre su infancia, duras descripciones de la vida carcelaria y de la política surafricana. Y también se encuentran en el libro muchas de las lecciones aprendidas por el propio Mandela que no duda en compartir con todo el mundo como un legado personal a la humanidad. Entresaco aquí algunos hermosos pasajes del capítulo final (hay otros muchos textos similares en el libro):

Siempre he sabido que en el fondo del corazón de todos los seres humanos hay misericordia y generosidad. Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o su religión. El odio se aprende, y si es posible aprender a odiar, es posible aprender a amar...
Aquel que arrebata la libertad a otro es prisionero del odio, está encerrado tras los barrotes de los prejuicios y la estrechez de miras. Nadie es realmente libre si arrebata a otro su libertad, del mismo modo que nadie es libre si su libertad es arrebatada. Tanto el opresor como el oprimido quedan privados de su humanidad.
Me he concedido aquí un momento de reposo para lanzar una mirada hacia el glorioso panorama que me rodea, para volver la vista atrás hacia el trecho que he recorrido. Pero sólo puedo descansar un instante, ya que la libertad trae consigo responsabilidades y no me atrevo a quedarme rezagado. Mi largo camino aún no ha terminado. (Este es el final del libro, cuando Mandela es ya presidente de Suráfrica).
No se lo pierdan.

El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa

El sueño del celta, de  Mario Vargas Llosa es, sin duda, una muy buena novela. Pero debo decir que a mí no me ha impresionado tanto como esperaba. Yo no soy un gran lector de novelas, es cierto. Y de Vargas Llosa sólo he leído tres o cuatro, pero otras novelas suyas me han llegado más al alma que 'El sueño del celta'.

Quizá es que en otras obras el maestro Vargas Llosa ha sabido comunicarme temas y asuntos que yo desconocía casi por completo y que, por lo tanto, me han llamado mucho más la atención (me refiero, por ejemplo, a Lituma en los Andes, donde la dura vida en la Cordillera, en medio de las luchas entre Sendero Luminoso y la policía, me produjo una profunda impresión). En 'El sueño del celta', la desdichada y desgarradora historia que relata el último libro del último Premio Nobel de Literatura ya me resultaba muy familiar, por haberla leído en el magnífico libro de viajes de Javier Reverte, El río de la desolación.

En todo caso, para quien guste más de la novela que del ensayo, 'El sueño del celta' es un vehículo excelente para acercarse a algunos de los pasajes más sórdidos y tristes de la historia colonial europea y de la crueldad humana: la explotación del Congo por los belgas y la implacable explotación de los indígenas en el Amazonas (en busca de la preciada resina del caucho en ambos casos).

Como bonus, el lector conocerá una tercera historia: la trayectoria personal de un personaje fabuloso, Roger Casement, un irlandés peculiar y lleno de claroscuros. Por un lado, se hizo famoso y hasta popular por haber sido el principal denunciante de los abusos que se produjeron tanto en el Congo como en el Amazonas. Pero también fue un luchador por la independencia de Irlanda, y ello le condujo a negociar con los alemanes durante la Primera Guerra Mundial (lo que le valió la acusación de traición y la condena a muerte). Además, sus diarios "íntimos" revelan una sórdida vida homosexual en la que se incluyen casos de explotación de menores. Aunque en esto hay que matizar que todavía hay disputas sobre si los diarios son totalmente suyos o al menos en parte fueron falsificados para desacreditarlo durante el juicio por traición.

Una lectura recomendada, sin dudarlo

viernes, febrero 18, 2011

Innovación, cooperación y, lo más importante, sentirse a gusto con uno mismo

Rompo mi muy prolongado silencio en el blog sólo para recomendaros a todos que veais el siguiente vídeo, en el que se explica someramente, pero con gran precisión, cómo Vodafone, Telecoms Sans Frontieres y Huawei han cooperado para crear "Instant Network": una solución para restablecer las comunicaciones en zonas afectadas por desastres.

Lo bueno de trabajar en este tipo de proyectos de innovación y colaboración es que encima te sientes la mar de contento contigo mismo y orgulloso de la empresa para la que trabajas.



Aquí va la descripción básica del tema

Vodafone y la agencia humanitaria Télécoms sans Frontières (TSF) anunciaron en el Mobile World Congress un acuerdo para llevar servicios de comunicación móvil a zonas catastróficas. Para poder establecer estos servicios, los expertos de Vodafone, trabajando de manera conjunta con Huawei en su Centro de Innovación Móvil de Madrid, han desarrollado un prototipo de red móvil GSM que se puede montar en menos de 40 minutos y posibilita las llamadas locales entre trabajadores de rescate.

La solución es un prototipo de red ultra-portable GSM/EDGE compuesto por tres cajas del tamaño de una maleta que pesan menos de 100kg y que se pueden transportar en avión a cualquier parte del mundo en menos de 24 horas. Una vez en la zona catastrófica, se puede montar para proporcionar cobertura móvil instantáneamente en menos de 40 minutos.

A modo local, Instant Network opera de manera totalmente independiente de cualquier otra red, dando servicio de voz y de SMS.

El prototipo Instant Network ha sido desarrollado especialmente para situaciones de emergencia o  para aplicaciones en zonas rurales remotas de mercados emergentes y puede dar soporte a 500 usuarios o trabajadores de rescate, pudiendo aumentarlo a 12.000 usuarios. La red está diseñada para poder trabajar con cualquier dispositivo móvil GSM. 

Esta solución incluye una estación base ecológica de bajo consumo que se puede cargar con cualquier tipo de fuente de energía convencional y/o alternativa como por ejemplo paneles solares o molinos de viento haciéndolo 100% auto sostenible. Cuenta también con una gestión inteligente de energía que mejora la duración de la batería y los límites de los requisitos para la generación de energía en el lugar.