sábado, abril 23, 2011

El mito de la conspiración judía mundial, Norman Cohn

¿Cómo puede explicarse que una de las naciones más educadas de la Europa del siglo XX se haya sumergido en barbarie más absoluta? ¿cómo es posible que los nazis hayan podido movilizar a grandes masas de población dentro y fuera de Alemania en torno al antisemitismo, hasta el punto de hacerles colaborar, activa o pasivamente, en la mayor matanza de la historia? ¿de dónde proviene la idea de que exterminando a un pueblo entero los problemas que aquejan al mundo se desvanecerían? es más ¿de dónde proviene la absurda idea de que todos esos problemas: la guerra, el hambre, la miseria y el desorden, tienen su origen en una conspiración judía que lleva cientos de años intentando dominar el mundo?

Esas, y otras muchas, son las preguntas que responde brillantemente el historiador británico, Norman Cohn, en su obra El mito de la conspiración judía mundial.

El mito de la conspiración judía (entremezclado con frecuencia con una conspiración masónica y otra bolchevique - como si judíos, masones y comunistas pudiesen ser del mismo bando) hunde sus raíces en la Antigüedad y en la Edad Media. La identificación de los judíos como un pueblo que controlaba las banca, el comercio y las finanzas -ignorando el hecho de que había también muchos judíos pobres como ratas- fue lo que permitió que grandes masas de población se creyesen antaño a pies juntillas que los judíos tenían un plan para controlar el mundo. De paso, dicha creencia les servía a los poderosos para encontrar un chivo expiatorio idóneo cuando las cosas se torcían y para justificar lo injustificable (me viene ahora a la memoria un episodio de El Cid en el que nuestro héroe medieval engaña a unos judíos para quedarse con la pasta, y el episodio se cuenta como algo grande, un éxito de la astucia cristiana frente a la mezquindad judía).

Así, en épocas de crisis, bastaba con acusar, por ejemplo, a un judío de haber cometido un sacrilegio o haber sacrificado a un niño cristiano en un ritual secreto para dirigir las iras de la población hacia el barrio judío -organizando un pogromo- y no hacia el palacio del señor feudal, lo que habría significado una revuelta.

Posteriormente, en la época de la Revolución Francesa, el mito conspiranoico adquirió nuevas fuerzas. A muchos les sirvió para explicar la caída del régimen absolutista. Sólo unos conspiradores podrían haber sido capaces de destruir un régimen "impuesto por la voluntad divina". Es en esta época cuando se introduce el elemento masónico en la ecuación, englobando en el mismo saco a todos los que pretendían socavar el antiguo régimen y sustituirlo por formas de gobierno más liberales.

En la era contemporánea, en el S.XX, el mito adquirió tintes más sofisticados y se convirtió, para desgracia de la especie humana, en uno de los mayores éxitos propagandísticos de la historia (el caso debería estudiarse en las escuelas de periodismo y comunicación; si no fuera por lo trágico de los sucesos posteriores y por lo innoble de sus propósitos, se podría analizar como un modelo de comunicación y propaganda).

El instrumento esencial de toda la campaña antisemita es un libro, Los protocolos de los sabios de Sión, en el que supuestamente se desvela el plan secreto de los judíos para dominar el mundo. Son las presuntas actas de las reuniones secretas de ese gobierno en la sombra, formado por no más de 300 judíos, que llevan siglos socavando las monarquías tradicionales para convertir Europa en un erial.

El libro, más bien un panfleto, tiene un origen muy novelesco. Básicamente se trata de una copia y modificación de un libro anterior: "Diálogo en los infiernos entre Montesquieu y Maquiavelo", una obrilla del autor satírico francés Maurice Joly cuyo objetivo era atacar el régimen de Napoleón III. En algún momento de finales del S. XIX, El Diálogo fue utilizado por la Ojrana, la policía secreta del régimen zarista, para crear el panfleto antisemita.

El panfletillo tuvo un gran éxito en la decadente Rusia zarista y era utilizado para alentar y justificar los pogromos. Pero he aquí que los acontecimientos se precipitan. Llega la Primera Guerra Mundial y, como colofón, la Revolución Rusa. De un plumazo desaparecen las monarquías tradicionales de Europa. Es entonces cuando los rusos blancos, en guerra civil contra el Ejército Rojo, utilizan con gran éxito Los Protocolos para recabar ayuda en Europa, sobre todo en Alemania, tratando de conseguir recursos y apoyos para su causa. El hecho de que hubiesen caído las monarquías imperiales de Rusia, Austria y Alemania al mismo tiempo sólo podía ser justificado por un plan concertado, una conspiración de los enemigos del orden tradicional. Dicha conspiración estaría a punto de conseguir todos sus objetivos y se hacía necesario detenerla.

Que toda esta propaganda estuviese basada en una falsificación evidente (ya en los años 20 la prensa seria -The Times, por ejemplo- había desvelado que Los Protocolos eran una mala copia de El Diálogo) y que además tuviese como objetivo restaurar monarquías imperiales, no fueron obstáculos para que los nazis abrazaran los protocolos y los adoptaran como su biblia antisemita.

Los nazis abonaron un terreno que ya estaba plantado, le dieron un nuevo impulso al mito de la conspiración judía y lo convirtieron en el leitmotiv de su existencia. Algunos de los jerarcas nazis, incluyendo probablemente al propio Hitler, creían ciegamente en la existencia de la conspiración. Otros, más cínicos, no se creían una palabra de todo aquello y, simplemente, aprovecharon la cuestión para impulsar sus propios planes. Tal parece ser el caso del gran propagandista del régimen, Goebbels, a quien una vez le preguntaron cómo se podía conseguir que todo el mundo siguiese de forma casi unánime las criminales consignas del nazismo: "Es muy fácil", contestó, "sólo les tienes que hacer creer que les están atacando".

En eso consiste (y eso explica el repugnante éxito del antisemitismo). Si se hace creer a la población que está siendo atacada desde fuera, que hay una fuerza exterior, secreta, maligna, que pretende hacerles un daño irreparable, es mucho más sencillo conseguir que la población actúe en determinado sentido y que sus iras y frustraciones no se dirijan contra sus ineficaces gobernantes, sino contra el "enemigo exterior".

Concluyo recomendando la lectura de este libro a todo el mundo, pero especialmente a todos los proclives a creerse las estupideces conspiranoicas de diverso pelo que pululan a sus anchas por nuestro mundo. El mito de la conspiración judía mundial ha sido uno de los más dañinos de la historia de la humanidad (y aún a finales del S.XX y principios del XXI he conocido a gente que se lo creía), pero no es el único.

sábado, abril 02, 2011

Cuatro libros cuya lectura recomiendo... y uno que no

Espero que puedan perdonarme por mi pereza a la hora de escribir en el blog. Una vez más, debo intentar alcanzarme a mi mismo en esta eterna carrera que mantengo entre la lectura y la escritura. No hay caso, leo mucho más rápido de lo que escribo y, por ello, me voy a permitir comentar algunos libros leídos en los últimos meses al por mayor.

Para ordenar un poco las ideas (y por consejo de mi siembre sabia media naranja), no he puesto los cinco textos en un sólo artículo, sino que publico mis comentarios en textos individuales. Aquí recopilo los enlaces:

Libros recomendados
El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa
El largo camino hacia la libertad, la autobiografía de Nelson Mandela
Dragones de la política, de Pedro González-Trevijano 
El Manuscrito Voynich, de Marcelo dos Santos

Libro que recomiendo no leer
El daño oculto, de James Stern

El daño oculto, de James Stern

Escribo fuera de mi tónica habitual, en este caso para recomendar no leer un libro. Yo, al igual que Mandela busca siempre el lado bueno en el corazón de los hombres, suelo buscar el lado bueno en las páginas de los libros. Pero en este caso, no lo he podido encontrar y lo he dejado sin terminar.

En el caso de El daño oculto, de James Stern, Fui seducido por un tema que me pareció fascinante: el autor forma parte de una comisión de investigación estadounidense que trabaja en la Alemania de la posguerra entrevistando a alemanes supervivientes. Sí, el tema me parecía fascinante, ¿cómo responderían esos alemanes? ¿cómo vieron ellos la guerra y la derrota?

Pero lo cierto es que el autor pasa casi como de puntillas por la mayor parte de las entrevistas y se dedica a describir su viaje por Alemania, llenando el libro de aburridas descripciones y absurdos diálogos absolutamente irrelevantes.

Un pestiño.

El Manuscrito Voynich, de Marcelo dos Santos

El Manuscrito Voynich, de Marcelo dos Santos es un muy entretenido texto sobre "el libro más misterioso de todos los tiempos". Hay abundantes artículos por Internet como para no detenerme ahora en detalles; simplemente, para el que no esté todavía informado, el Manuscrito Voynich es un libro de finales de la Edad Media compuesto en una lengua extraña (o en un código desconocido) y lleno de misteriosas ilustraciones de plantas inexistentes, amén de otras de mujeres desnudas.

El libro de Marcelo dos Santos hace una pormenorizada descripción de todo lo que se sabe sobre este misterioso libro. Desde su descubrimiento en un Monasterio en Italia por parte de un anticuario de libros hasta la actualidad, pasando por la reconstrucción de lo que se ha podido llegar a saber de la historia del libro anterior a su descubrimiento. Los intentos de descifrarlo han sido variados, y ha resistido el trabajo profesional de afamados criptógrafos y de las más modernas computadoras.

La controversia sobre su contenido y sobre si se trata realmente de un texto codificado o de un ingenioso invento para birlarle 600 ducados a Rodolfo II de Bohemia (lo más probable) sigue y seguirá durante años. De hecho, una simple búsqueda en Google nos ofrece en la primera página de resultados diversos artículos que aseguran que, por fin, el endiablado texto ha sido descifrado y que se trata, por ejemplo, de un texto en italiano escrito en anagramas (en mi opinión esto no cuela, si la respuesta fuese tan simple, el texto habría sido descifrado hace años).

En fin, que el libro de Marcelo dos Santos me ha resultado entretenido e interesante.

Dragones de la política, de Pedro González-Trevijano

Dragones de la política, de Pedro González-Trevijano es un ensayo poco relevante, pero con una idea entretenida de fondo: seleccionar a un buen puñado de duros personajes históricos (Aquiles, Alejandro Magno, Julio César, Atila, El Cid, Hitler, Napoleón, Fidel Castro...) y hacer unas semblanzas personales asimilando su imagen a la de los dragones. Se puede pasar el rato leyendo esta obra, aunque no la considero imprescindible en absoluto. Curiosamente, parece que lo que a mi me ha parecido intrascendente, a otros les ha resultado una obra negativa e incluso molesta.

El largo camino hacia la libertad, la autobiografía de Nelson Mandela

El largo camino hacia la libertad, la autobiografía de Nelson Mandela, es simplemente impresionante. Si yo tuviera que escoger a una personalidad política del Siglo XX,  me quedaría con Mandela sin dudarlo. Ha habido otros líderes brillantes, tanto con atributos positivos (Ghandi) como extraordinariamente negativos (Hitler o Stalin). Ha habido dirigentes que han conducido con grandeza a sus países en las horas más oscuras (Churchill o De Gaulle), pero creo que no hay ninguno que haya sabido ganarse a la gente como lo ha hecho Mandela.

La virtud de este personaje no está sólo en esa "larga lucha hacia la libertad" de la que habla el libro. Su genio estriba en haber sabido ganar para su causa a todo el mundo, dentro y fuera de Suráfrica, y eventualmente haber conseguido ganarse incluso a sus enemigos, evitando una explosión de violencia racial en Suráfrica y quizá incluso una Guerra Civil.

A su interesantísima vida política se le suma una cualidad notable. El libro está francamente bien escrito y estructurado. Cierto que no es una obra exclusivamente suya (una buena parte de ella se escribió en la cárcel y contó con la supervisión y ayuda de sus compañeros de lucha y de prisión), pero da gusto leerlo. Se encuentran en él emotivos pasajes sobre su infancia, duras descripciones de la vida carcelaria y de la política surafricana. Y también se encuentran en el libro muchas de las lecciones aprendidas por el propio Mandela que no duda en compartir con todo el mundo como un legado personal a la humanidad. Entresaco aquí algunos hermosos pasajes del capítulo final (hay otros muchos textos similares en el libro):

Siempre he sabido que en el fondo del corazón de todos los seres humanos hay misericordia y generosidad. Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o su religión. El odio se aprende, y si es posible aprender a odiar, es posible aprender a amar...
Aquel que arrebata la libertad a otro es prisionero del odio, está encerrado tras los barrotes de los prejuicios y la estrechez de miras. Nadie es realmente libre si arrebata a otro su libertad, del mismo modo que nadie es libre si su libertad es arrebatada. Tanto el opresor como el oprimido quedan privados de su humanidad.
Me he concedido aquí un momento de reposo para lanzar una mirada hacia el glorioso panorama que me rodea, para volver la vista atrás hacia el trecho que he recorrido. Pero sólo puedo descansar un instante, ya que la libertad trae consigo responsabilidades y no me atrevo a quedarme rezagado. Mi largo camino aún no ha terminado. (Este es el final del libro, cuando Mandela es ya presidente de Suráfrica).
No se lo pierdan.

El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa

El sueño del celta, de  Mario Vargas Llosa es, sin duda, una muy buena novela. Pero debo decir que a mí no me ha impresionado tanto como esperaba. Yo no soy un gran lector de novelas, es cierto. Y de Vargas Llosa sólo he leído tres o cuatro, pero otras novelas suyas me han llegado más al alma que 'El sueño del celta'.

Quizá es que en otras obras el maestro Vargas Llosa ha sabido comunicarme temas y asuntos que yo desconocía casi por completo y que, por lo tanto, me han llamado mucho más la atención (me refiero, por ejemplo, a Lituma en los Andes, donde la dura vida en la Cordillera, en medio de las luchas entre Sendero Luminoso y la policía, me produjo una profunda impresión). En 'El sueño del celta', la desdichada y desgarradora historia que relata el último libro del último Premio Nobel de Literatura ya me resultaba muy familiar, por haberla leído en el magnífico libro de viajes de Javier Reverte, El río de la desolación.

En todo caso, para quien guste más de la novela que del ensayo, 'El sueño del celta' es un vehículo excelente para acercarse a algunos de los pasajes más sórdidos y tristes de la historia colonial europea y de la crueldad humana: la explotación del Congo por los belgas y la implacable explotación de los indígenas en el Amazonas (en busca de la preciada resina del caucho en ambos casos).

Como bonus, el lector conocerá una tercera historia: la trayectoria personal de un personaje fabuloso, Roger Casement, un irlandés peculiar y lleno de claroscuros. Por un lado, se hizo famoso y hasta popular por haber sido el principal denunciante de los abusos que se produjeron tanto en el Congo como en el Amazonas. Pero también fue un luchador por la independencia de Irlanda, y ello le condujo a negociar con los alemanes durante la Primera Guerra Mundial (lo que le valió la acusación de traición y la condena a muerte). Además, sus diarios "íntimos" revelan una sórdida vida homosexual en la que se incluyen casos de explotación de menores. Aunque en esto hay que matizar que todavía hay disputas sobre si los diarios son totalmente suyos o al menos en parte fueron falsificados para desacreditarlo durante el juicio por traición.

Una lectura recomendada, sin dudarlo